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domingo, 26 de enero de 2014

METER LA PATA

   Juro que no había bebido. Eran las diez y pico de la mañana  y a esas horas sólo doy café con leche en sangre. El caso es que yo iba tan tranquila con mi caperuza roja y mi cestita de mimbre con la merienda para mi abuelita (Qué passa??? No se me permite un poco de licencia poética?) y cuando quise cruzar la calle… HAAAALAAAA LA BURRAAAAAA!!!! YA METIÓ EL PIE EN EL HOYOOOOOO!!!!! Pues eso, que había un hoyo en el asfalto y allí que metí el pie. El tobillo se torció, me caí, sentí un dolor agudo, un cragggg y luego mucho, mucho, mucho calor. Quizás no fue en ese orden. Puede que fuera antes el cragggg que el dolor agudo, no sé. El caso es que un ratito después estaba en urgencias acompañada de mi santo padre. Me exploraron, me hicieron radiografías y a la vista de las mismas emitieron su diagnóstico: Fractura desplazada del maléolo peroneal  (que no perineal) externo. O sea, me rompí el peroné a la altura del tobillo. Me pusieron una inyección de voltarén, no sin antes suplicarles que no lo hicieran  argumentando que casi no me dolía (¿he mencionado alguna vez que tengo fobia a las agujas?), después una escayola para inmovilizar y Hala! Pa’casa. Por la tarde me vio el médico que me tenía que firmar la baja (accidente laboral, por cierto) y me dijo que tenía para tres o cuatro meses. “Quéeeeee???? Lo siento, doctor, pero no me viene bien. Tengo previsto un viaje a Venecia para mediados de febrero”.” Ay  qué risa, a Venecia a mediados de Febrero”, dijo él. Puede que fueran delirios fruto de los antiinflamatorios pero me pareció que iba pasillo adelante secándose las lágrimas con el dorso de la mano.


   Así que aquí estoy, con el pie en alto para evitar la inflamación, sacándome el carnet para conducir muletas (barrunto que lo próximo que me voy a romper son los dientes) y riéndome por no llorar, eso sí. No puedo desenvolverme sola en absoluto, mi hijo tiene que ser atendido por sus abuelos (que por otra parte, lo hacen bastante mejor que yo), tengo unas agujetas terribles en los brazos y llevo una riñonera de la caja de Ahorros atada a la cintura para poder transportar cosas. Sé que los que me conocéis y los que leéis con asiduidad este blog tenéis la idea de que yo siempre le veo la parte positiva a las cosas, que soy muy optimista y bla, bla, bla, pero ahora no sé, verme así en los próximos tres o cuatro meses se me hace duro, la verdad. Mañana por la mañana voy al traumatólogo que ya me dará una información más detallada. Ojalá me dé buenas noticias.

   En otro orden de cosas, mañana por la tarde he sido convocada junto a mi padre para el segundo y último casting, éste presencial, para participar en el concurso de Antena 3 "Atrapa un millón". Parece ser que no quedé tan mal en el primero, a pesar de no saber cuál es la capital de Uruguay.(http://noselodigasatumadrequeselodicealamia.blogspot.com.es/2013/08/ser-un-personaje-mediatico-es-lo-que.html). Allá que voy con mis muletas y mi escayola. La riñonera de la Caja la dejaré en casa, pero he buscado unos calcetines bien chulos como accesorio a mi outfit . Mañana me voy a  poner unos con la cara de una rana que dice Kiss me.  Tenía elegido un modelito estupendo para gustarles pero me temo que si les causo buena impresión, esta vez no va a ser por mi estilismo. 

  Pues eso, que vas por la calle tan tranquila, laralaralarita, y de repente un hoyo te lo cambia todo.


ROSA


ESTILISMOS: OYSHO
P.D.:  Resuelvo algunas dudas que puedan surgir:

1ª No puedo denunciar al Excelentísimo Ayuntamiento de Cáceres y llevarme así una sustanciosa indemnización porque ni hubo testigos ni llamé a la Policía Local. Qué iba a saber yo.


2ª Para los más maliciosos: Estaba perfectamente depilada e hidratada.

miércoles, 7 de agosto de 2013

SER UN PERSONAJE MEDIÁTICO ES LO QUE TIENE

    Sólo tuve tres antojos en el embarazo: Comer naranjas, pepinillos en vinagre y concursar en Atrapa un millón.  Los dos primeros no me causaron muchos problemas, si acaso un tufillo constante en el despacho donde trabajo. Doy gracias a mis compañeros por su tolerancia. El último antojo hizo que en un momento de enajenación mental transitoria llamara a Antena 3 para comunicar mi interés por participar en el programa. Para los que no sepan de qué concurso hablo diré que es el que presenta Carlos Sobera, donde los concursantes ponen montones de dinero apostando por las respuestas que creen acertadas. Bueno, pues como soy una lianta les dije que quería ir acompañada de mi padre. Es que formamos un equipo muy bueno: Él tiene una vastísima cultura general y yo mucho morro. Él es fantástico en Geografía, Ciencia, Matemáticas... aunque yo me defiendo un poco mejor que él en Literatura, cine, quizás Historia... El caso es que nos poníamos en el sofá delante de la tele y oye, ¡que casi todos los días nos llevábamos una pasta! Pensé que tanto talento no se podía desperdiciar y ni corta ni perezosa, llamé. E inmediatamente después de llamar y dejar mis datos, se me olvidó que lo había hecho.

    No es la primera vez que tengo una experiencia televisiva. Hace la friolera de 21 años, cuando yo era una muchacha joven y alocada, participé en un concurso de Tele 5. No voy a decir el nombre del concurso porque me da vergüencilla, pero voy a dar una pista: “Tres en rayaaaaa, tres en rayaaa, tres en raya bocadillo de caballaaaaa”. Escribí solicitando concursar, me llamaron por teléfono, me hicieron un casting presencial en el que recuerdo que tuve que contar un chiste corto*, me hicieron unas preguntas y por último, una foto. Tres años más tarde me llamaron. Dos días en Madrid con todos los gastos pagados en un hotelazo y tratándome a cuerpo de reina. Me lo pasé pipa. La experiencia fue muy divertida y enriquecedora, sobre todo esto último porque me llevé para mi casa 380.000 pesetas (el que sepa que lo pase a euros) y mi primer coche: un Ford Fiesta. Curioso, porque aún no tenía carnet de conducir.

     Bueno a lo que iba, que se me había olvidado después de tantísimo tiempo, más de dos años, que había dejado mis datos en aquel contestador y el miércoles pasado, a eso de las doce de la mañana, suena mi teléfono:

- Hola, buenos días. ¿Rosa Mª  Primerapellido Segundoapellido?
- Sí, ¿Quién es?
- Mire, mi nombre es Fulanita (no lo recuerdo), le llamo de Antena 3, del concurso Atrapa un millón. Tenemos aquí una solicitud suya para concursar con su padre, ¿le sigue interesando participar?

Me entró un afoguín... Intento recomponerme tras el susto y contesto:

- Uy,..... pues no sé..... después de tanto tiempo... no sé....tendría que preguntarle a mi padre.... y el caso es que ahora él está en Asturias... y yo estoy en Cáceres.... (seré boba, como si no le pudiera llamar por teléfono. En mi defensa diré que me pillaron completamente fuera de juego).

- Bueno, no pasa nada. Usted se lo consulta. Además, si él no quisiera acompañarle, podría asistir con otra persona. ¿Le puedo hacer unas preguntas? Esto es un casting telefónico previo a la elección de los concursantes.
- Sí.... claro.... dígame (“Ay madre mía, verás en qué lío me meto”, pienso)
- ¿Me puede decir a qué se dedica usted?
- Sí.... Trabajo en... un sitio magnífico... como empleada estupenda... desarrollando un trabajo de muchísimo interés. (Esto es mentira, le dije la verdad, pero aquí no lo digo para hacerme la misteriosa y la  intrigante)
- ¿Y su padre?
- Ummmmm... De lo mismo, más o menos.... pero ya está jubilado. (El trabajo de mi padre molaba mucho, pero no se lo dije a ella y tampoco lo voy a contar aquí)
- ¿Y me podría decir a qué dedicaría el dinero si llegado el caso, lo ganara?
No séeee.... Ahora mismo no sé.... a quitarme la hipoteca... supongo... (Sosa, sosa, sosa. No dije que quiero conocer Argentina, ni que me gustaría regalar un piso a mis padres en Cáceres, ni que soy madre soltera y tengo un hijito al que alimentar..., ni algo original como que me quiero hacer una operación de aumento de pecho o de levantamiento de glúteos)
- Bueeeeeeno. (Clarisimamente, no le convenció la respuesta) Y ahora ¿le puedo hacer unas preguntas de cultura general?
Eeeeeeeer....Dígame, dígame (aquí me levanto y me voy a buscar un sitio para estar sola porque mis compañeros me notan tensa y empiezan a gesticular y a poner cara de ¿Con quién coño hablas?)
 - Para empezar... ¿Me podría decir cual es la capital de Uruguay?

  Y yo pienso “mierdamierdamierda”. Venga Rosa, que tú lo sabes, venga. A ver... me sé la de Brasil, Argentina, Chile, Colombia, Nicaragua... pero Uruguay... Uruguay... mierda, no me sale.

 - Es que no me viene.... Ayyyyy....Espere, espere.... No, no me viene. ¿Se puede ser más tonta?
 - No se preocupe, pasamos a otra. ¿Quién creó los personajes de Romeo y Julieta?

Esa sí. Respiro.

 - Shakespeare. Ay, menos mal.
 - Síiii, muy bien. La pobre intenta animarme y todo. ¿Me podría decir en qué provincia está Atapuerca?

Mierda, otra de Geografía. Atapuerca, Atapuerca, Atapuercaaaaa... Los yacimientos... Prehistoria.... el caso es que yo eso lo sabía...Nada, que tampoco.

Tampoco me viene.... Lo sientooooo
Vale. No se preocupe. ¿Sabe quienes son Juan y David Muñoz?
-  LOS ESTOPA!!! Ahí me vengo arriba. Y pienso lo orgulloso que se sentiría mi padre al comprobar que no sé cuál es la capital de Uruguay y en cambio sí sé cómo se llaman los Estopa. Lo siento papá, la culpa es de la E.G.B, que hizo mucho daño.
Bien. ¿Y qué actor interpretó el papel de Abraham Lincoln en la película de Spielberg?
Daniel Day-Lewis. El protagonista de “El último mohicano” (No sé en qué recóndito rincón de mi mente estaba ese dato. Todavía estoy flipando)


    
 A estas alturas yo ya tenía la cabeza como un sonajero, pero aún me hizo cinco o seis preguntas más que contesté correctamente. O no, ya no sé. Después la chica me explicó que no era posible hacer el casting presencial en Cáceres, y que caso de haber pasado el telefónico (cosa que dudo, pues observaréis que quedé como una auténtica pánfila) se me convocaría para hacerlo en Salamanca, Sevilla o Toledo. 

    Cuando hablé con mi padre me quedé más tranquila. Como era previsible, él sí sabe que la capital de Uruguay es Montevideo y que Atapuerca está en Burgos.

     A ver en qué acaba esto. 

ROSA


* Un tío, en una discoteca, le dice a otro:
  - Perdona, ¿la salida?
 - Sí, sí. Esa rubia de gafas.