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miércoles, 25 de septiembre de 2013

QUERIDA ARIEL,

   Querida Ariel,

   Se acerca el día de tu marcha a San Francisco. Apenas quedan unos días para empezar, aunque sea temporalmente, a vivir tu experiencia americana.  Sé que no es un viaje turístico y que deberás estar un montón de meses lejos de tu tierra, amigos y familia, pero es lo que tiene casarse con un chico supermegalisto que le han concedido una Beca de Investigación en la Universidad de Berkeley. ¡Es que suena tan bien!.¡Estamos tan orgullosas de él!,¿ verdad?.

   Llevo disfrutando de tu amistad un montón de años y esta separación tan larga y con tantos Kilómetros de distancia supone una ausencia muy importante en mi vida diaria. Aunque por cuestiones laborales y demás responsabilidades adquiridas con la madurez, nos vemos menos de lo que quisiéramos, el hecho de saber que te tengo en mi misma ciudad es un gran alivio, puesto que siempre has tenido  importantes poderes sanatorios en mis inquietudes y en mis vaivenes del alma.
   Juega a nuestro favor dos cosas importantes que harán que la distancia que nos separará sea mínima e imperceptible: las nuevas redes sociales y demás inventos modernos de correspondencia simultánea (o sea el Line) y que igual me da a mi por saltar el charco y hacerte una visita por tierras americanas.
   Sé que estas últimas semanas, por paradojas de la vida, no han sido muy buenas para nuestra relación, pero ya sabes que en las mejores familias siempre ha habido de todo, y que lo más normal del mundo es que dos hermanas se enfaden, discutan y que luego se reconcilien. Cómo herencias de por medio no tenemos y bienes para repartir tampoco, auguro un final feliz, que es lo que estamos viviendo ahora.  
...TO SAN FRANCISCO
  Aprovecha tu estancia allí al máximo. Problemas de idiomas no tienes. Físicamente das el pego de una auténtica mujer californiana, y míralo como una experiencia desestresante, donde vas a disfrutar de tu hija cada segundo, sin problemas de horarios laborales de por medio, vas a conocer otra cultura y luego nos lo vas a contar todo, para darnos envidia. Si ya sé yo que tú eres muy apañada para encontrar "quehaceres" diarios, para hacerte con un grupo de amigas (por dios no aceptes a Paris Hilton entre tus nuevas amistades), y para explorar cada rincón de San Francisco. ¡Quién verá a la pequeña Arielita decir su primer "Mommy" o "Daddy"!.
   Sé que vas a volver con energías renovadas, y quién sabe si te veremos en el programa de "Españoles por el Mundo" enseñándonos tu casita de Fillmore Street, atravesando el famoso Golden Gate, tomando un piscolabis en Union Square o haciendo surf  en Maverick una de las mejores olas del mundo situada en la bahía de Half Moon. Si es que se me están poniendo los dientes muy largoosss. Es una de las ilusiones que siempre quise tener, una experiencia como la tuya, sin estar lejos de la gente más allegada como tu marido y tu hija.
   Ariel, espero que los americanos te adopten y te traten como una reina. Que sepan  encontrar en ti la clase de persona que eres y que siempre fuiste conmigo: una buena amiga. Y ya sabes que para lo bueno y para lo malo siempre me tendrás aquí, a tu lado, aunque tenga que atravesar el océano para encontrarte.
  Un beso enorme y buen viaje, amiga.

ROCIO

viernes, 21 de junio de 2013

ANINA

     En el  cole se  hacen  amigos. Amigos con  los que quieres  compartir pupitre, jugar al brilé, preparar el  baile de fin de curso o  comer a medias  un    bocadillo. Hasta aquí todo normal. Lo que no  es tan  normal es que pasen 36 años y sigas  conservando los mismos amigos y sigas queriendo compartir cientos de cosas. Pues a mí me pasa.

   Se llama Ana y la conocí en 2º de Parvulitos. Lo que ahora sería, si no me equivoco, 3º de Educación Infantil. Teníamos cinco años, los mismos que tiene ahora su hija. Éramos compañeras de colegio, después de instituto y ahora no pasa un día sin que hablemos o nos escribamos. Hemos vivido juntas exámenes, juergas, amores, rupturas, bodas, nacimientos... A su hija le encanta que le cuente cosas de cuando éramos pequeñas, como cuando nos expulsaban de clase por alborotar o cuando nos meábamos (literalmente) de risa por cualquier tontería. El otro día le conté muy en secreto que su madre era superllorona. Que me perdone, creo que fue una picardía sin importancia pero no sé cómo será utilizada esa información, la verdad.


   Ana es superemocional. La niña llorona que lleva dentro sale a la mínima de cambio. Que has tenido un hijo, se presenta en el hospital de Cabueñes hecha un mar de lágrimas. Que sus hijos han actuado en una obra de teatro, ahí la tienes con los ojos como dos ríos. Que su marido gana una medalla jugando un torneo local de tenis, esa Ana que no puede parar de sorber mocos. Un torrente de emociones sin control. Lo peor es que se agobia por todo. Intenta no hacerlo pero no siempre lo consigue. Sufre con tanta antelación que me parto ¿Cómo puedes estar tan nerviosa porque no tienes con quién dejar a los niños tres días en agosto, si estamos en abriiiiiiil?!!! A menudo me pide que la aconseje, que le dé mi visión objetiva de las cosas porque cree que siempre lo tengo todo controlado. Qué ingenua, no sabe que la tengo totalmente engañada, que soy un fraude. Sé que en esas ocasiones necesita mimos y yo, que soy una torpe, le contesto con un “espabila, coño” y le arreo una colleja. Lo siento Anina, es que ese es más mi estilo. Así y todo, después de leer mis mails siempre recibo uno que pone “Te quiero”. Es cariñosa y dulce. Yo nunca estaré a su altura.

   Lo que más me saca de quicio de Ana es su afán de perfección. Cuando se pone en ese plan me enerva. Yo no quiero que sea la mejor deportista, la mejor madre, la mejor hija, la mejor esposa, la más guapa o la más delgada. Yo quiero que se relaje y que siga siendo la mejor amiga, que eso le sale sin esfuerzo (Ana es capaz de estar con los cuatro fogones de la cocina a pleno rendimiento, planchando la ropa, cogiendo por un pie a su hijo pequeño para que no se despeñe por la ventana, un doberman enganchado a su tobillo, y aún así, si en ese instante llamas por teléfono y le preguntas:  “Ana, ¿te pillo en buen momento?” te contestará: “Claro mujer, tengo cinco minutinos para hablar antes de darle la cena a los peques, ¿qué pasa, piojo?”).

   El miércoles actúa Bruce Springsteen en Gijón. Es su gran pasión. Se le hace el culo limón cuando suena su música. Apuesto todo mi reino a que estará en primera fila a las puertas del Molinón antes de que amanezca.

   Te dedico este vídeo de la canción que más me gusta de Bruce  para que vayas calentando motores. Seguro que no es la que más te gusta a ti pero te jodes, el blog es mío y pongo lo que me apetece. Yo quiero seguir siendo tu amiga otros 36 años más, Anina ¿Tú me ajuntas?



www.youtube.com/watch?v=idnJnjV_8rg