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jueves, 27 de marzo de 2014

INTERPRETACIÓN DE SUEÑOS

   Sé que hace varios días que no me asomo por aquí y mentiría si dijera que he estado ideando nuevos y fantásticos posts para este blog. He estado ideando nuevos y fantásticos posts para este blog.

   Me tienen un poco preocupada los misteriosos mecanismos de mi mente. Sé que quien más y quién menos tiene sus propias paranoias pero lo mío me tiene pelín asustada. Creo que tengo una obsesión con los dientes. Puntualizo: tengo una obsesión con mis dientes. Los de los demás me interesan un poco pero sin llegar a obsesionarme. El asunto es que a mí no se me puede hacer ninguna apreciación acerca de mi dentadura porque me trastorno y por la noche tengo pesadillas horrorosas. Sueño que se me cae. Es el único sueño recurrente que tengo. Se me repite una y otra vez siempre que durante el día ocurre algo relacionado con dientes, algo de índole dental. Ayer mi madre me dijo que no tomara tanto té, que el té amarillea el esmalte. Para qué quieres más, fue comentario suficiente para despertar todos mis fantasmas.

  

  • Normalmente sueño que se me caen los dientes de abajo. Empiezo a notar que se me mueven al tocarlos con la lengua y zas, zas, zas, de uno en uno se me van soltando de la encía. Horror, terror, pavor. Esta noche, para más inri (me encanta esta expresión), ha ocurrido algo escalofriante. Soñé que se me caían todos. Los de abajo y los de arriba. Estaba angustiada, vagando de un lado para otro con todas las piezas (incisivos, caninos, molares y premolares) metidas en una bolsita transparente de cierre Zip, como si fueran un puñao de fabes. Iba pensando en los cuatro años de ortodoncia tirados por la borda, en si me compraba una dentadura de las de Corega y Algasiv o si me hacía un implante o dos al año haciéndolo coincidir con las pagas extraordinarias. También barajaba la posibilidad de hacerme con un juego de fundas de esas que se puso Bustamante o Kiko el del Sálvame que además tienen la ventaja de que se ven en la oscuridad y no tienes que encender la luz si te tienes que levantar a hacer pis por la noche. Deseché enseguida la idea. Es imposible poner fundas si no tienes nada donde anclar los postizos y yo tenía la encía más despoblada que la Antártida en invierno.



   Qué alegría más grande cuando me desperté. Es lo único bueno de las pesadillas, el alivio al darte cuenta de que el motivo de tu sufrimiento no es real. Antes de volver a dormirme y para mi mayor tranquilidad me pasé la lengua por toda la boca para hacer inventario. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis… veintisiete. Bien, están todos.

   Haciendo caso a mi amiga V. consulté una web sobre interpretación de sueños y casi me da un tabardillo cuando leí esto. Corto y pego a continuación:

“Soñar que se les caen los dientes representa su temor a hacer el ridículo en la vida real. Le falta la seguridad necesaria, para realizar una tarea específica y le preocupa, que los demás se rían de usted. En los sueños los dientes representan fuerza - los utilizamos para morder, romper, masticar... En este sentido, si en su sueño se caen o se rompen, significa, que en la vida real siente que no logra que los demás escuchen su opinión sobre un tema concreto o en general. Tal vez está en una situación o una relación que le hace sentirse inseguro. Debe recobrar la seguridad en sí mismo y debe aprender a expresar su opinión y sus ideas con mayor decisión.

Soñar que se le caen los dientes también presagia la muerte de un familiar, la pérdida de dinero o de algún objeto valioso.

Si se le caen los dientes de arriba, le anuncia la muerte de una persona importante y valiosa.

Si se le caen los dientes de abajo, le anuncia la muerte de alguien, pero a Vd. no le representa ninguna pena grande.”

   Estoy fatal. Sé que voy a perder algún objeto tremendamente valioso o que se va a morir una persona cercana. O peor, que voy a perder dinero y no puedo hacer nada por evitarlo (un poquito de humor negro, que me encanta). Vaya panorama. Ojito parientes, amigos y asimilaos. Mirad bien dónde pisáis, lo que coméis e intentad evitar los accidentes domésticos que luego pasa lo que pasa.  Y que nadie me vuelva a mencionar nada de mis dientes, por dios, que no lo soporto más.

   Aunque, si soy sincera, he de reconocer que a mí lo que me jode en realidad es que no venga el Ratoncito Pérez.


ROSA




jueves, 31 de octubre de 2013

DU YU PIK INGLI?


La hija mayor de mi comadre (madrina de mi hijo) se va a vivir a Inglaterra. Exactamente no sé a qué ciudad porque le ha salido, oh maravilla, trabajo en dos lugares distintos y aún no se ha decidido. Es enfermera y las enfermeras españolas están muy bien consideradas allí porque la formación universitaria que aquí reciben es excelente. Me congratulo y espero de corazón que Wert no lo estropee. El problema de la mayoría de los que buscan trabajo en ese país es el idioma, claro está, pero no es el caso de nuestra niña porque, como dijo su madre el otro día en un momento de confusión mental, “hablando inglés tiene mucha verbosidad”.

     He estado en Inglaterra dos veces. La primera de ellas en Bradford como estudiante y la segunda en Londres en viaje de placer con mi compañera de blog, su hermana y toda su familia política. De estos viajes y de mi naturaleza tremendamente observadora, saqué varias conclusiones. La mayoría son topicazos pero las plasmo aquí por si puedo ayudar a alguna enfermera española despistada. Que no haya lugar a la sorpresa.

   Toman demasiado té. A mí el té me gusta. Lo tomo de todos los colores: rojo, verde, negro... y de todas las formas: con nubecita de leche, con limón, americano... Allí se toman una "relaxing cup of tea" con la mínima excusa y no sólo a las cinco. El problema del uso y del abuso del té es que pone los dientes amarillos. Un asco.

Adoran la moqueta. Sus casas son estrechas (con escaleras muy empinadas que son más fácil de subir a gatas que erguido) y están totalmente enmoquetadas. Y cuando digo totalmente quiero decir totalmente. Moqueta hasta en el baño. Mejor no pensar en faltas de puntería masculinas alrededor del inodoro. La moqueta también es asquerosa.

Son puntuales hasta la enfermedad. Esto no es un mito, es cierto. Ni cinco minutos de cortesía ni gaitas. Si es o'clock, es o'clock. Yo soy muy inglesa para esto.

Comen fatal. El "fish and chips" es horroroso y no saben combinar alimentos. Imposible encontrar un postre que no lleve gelatina. Lo único delicioso es la mermelada de naranja. Allí la descubrí.  Ojo, no confundir "Ham" con "Jam" u os hartaréis de bocadillos de mermelada, como me pasó a mi.

Conducen raro. No sé si estáis enterados, pero van al revés. Unos sustos...

Los ingleses están crudos. Esto se debe, estoy segura, al clima y al exceso de té. Todos son blanquísimos y en el mejor de los casos, si vienen a Salou a ponerse ciegos de cerveza, consiguen ponerse de color rosa. Un sutil color rosa chicle. 

Y son blandos. No blandos de carácter, sino de textura. De esa blandura que parece que se resbalan cuando están sentados, no sé si me explico.
Si a estas alturas de la descripción aún no lo veis claro, pensad en Benny Hill.

Son unos horteras. Puede que Kate Moss sea su icono más fashion y que las últimas tendencias lleguen antes a Londres que a ningún sitio, pero tú vas observando a la gente por la calle y ves que van todos van hechos unos pintas. Aunque sea Enero y caigan chuzos de punta, las chicas inglesas en edad de merecer siempre van de verano, con minivestidos de vuelo y enseñando sus blanquísimos muslos. Espeluznante.

   Estaréis pensando que no me gustan los ingleses. Nada más lejos. No tienen el encanto de los argentinos, ni el carisma de los italianos, pero también tienen su aquel. En líneas generales les considero educadísimos, hospitalarios y bastante majetes. Raritos pero majetes.

   Y además está ÉL. Qué puedo decir. El gentleman entre los gentlemen. Ni está crudo ni es blando y además sabe llevar el esmoquin como nadie. Clive Owen. Mi Clive.

Ainssss...


ROSA




martes, 14 de mayo de 2013

ESAS PEQUEÑAS COSAS... (II PARTE)


   Es verdad que, como dijo Rosa ayer en su post de  los "Me gustan” y "No me gustan", pasamos las dos un día entero riéndonos de estas cosas. Me gustaría que pensarais en los vuestros, porque de verdad, es un ejercicio muy sano, te hace conocer más aun si cabe a la  persona que está a vuestro lado, y os aseguro que vais a pasar  un buen rato. Yo como todo lo que hago y siento lo hago elevado a la máxima potencia, cuando digo que algo “me gusta”, es que me gusta muchísimo y cuando digo “que no me gusta” he llegado a tener incluso cierto asquito.  Ahí van los míos:

ME GUSTAN:

   -Me gusta mucho la gente que tiene los dientes blancos, rectos y perfectos. Creo que con eso ya tienen todo ganado, aparte de un buen contrato con “Colgate” por si en un futuro ven muy mal la cosa…
  - El olor a leña quemada: es un olor que me trae muchos recuerdos, y lo peor de todo es que no sé de qué. Supongo que de mi infancia cuando estaba en mi pueblo de León, porque los pueblos en general huelen así, así o también al mítico “cucho”. (Los que no sean asturianos que busquen esta palabra en la wikipedia del bable).  
  -El olor a chorizo frito: este olor también me trae recuerdos, pero éste si sé de qué. De las veces que me comí el chorizo así, me encanta el chorizo!
  -Saber que cuando acabo la jornada laboral me está esperando en casa para ver o leer, una buena serie, película o un buen libro, me levanta mucho la moral saber que al terminar el día tendré ese rato de ocio.
 -Las mujeres que no necesitan maquillarse para estar guapas, esto creo que es por pura envidia, pero de la sana.
  -Que amanezca con un día soleado, abrir la ventana y quedarme mirando al exterior tumbada en la cama hasta desperezarme completamente. Aquí hay dos razones básicas para que a mí me guste ésto. En primer lugar, porque  vivo en un pueblo, lejos de la ciudad, y esta sensación es más difícil experimentar cuando a lo mejor lo que ves es a la vecina de en frente, tendiendo la ropa con la bata de guatiné o al marido en camiseta de tirantes fumando a eso de las ocho de la mañana. Y la otra razón es porque en Gijón llueve, un poquito más que en Cáceres, sólo un poquito, no vayamos a fastidiar con este post al turismo astur, pero claro, cuando sale el sol lo celebramos mucho  más que los que están acostumbrados a verlo todos los días.
 -Cuando a veces me despierto, pienso que tengo que ir a trabajar y luego me doy cuenta de  que es sábado o domingo.  Me entra una paz interior…

LO QUE VEO CUANDO ABRO MI VENTANA, ASÍ DA GUSTO ¿VERDAD?
CORTINAS DE IKEA :),



              NO ME GUSTA

   -La gente que contesta con emoticonos o sólo con OK: Cuando te pasas escribiendo horas un mensaje, lo tienes, lo borras, añades una palabra, la quitas, te confundes en poner una letra, lo cambias.. y la respuesta es "ok" o el famosito emoticono de la sonrisita que puñetera gracia me hace a mí.
   -Las Hylotrupes bajulus, las mariposas de la luz, las p....  polillas ( ¿se puede decir tacos?), cuando se pegan en el cristal de tu ventana por la noche porque hay luz dentro, y ahí se quedan ininterrumpidamente hasta que alguien abre la ventana para sacudir el mantel o porque hace calor, o porque no tienen piedad: Arggg!
   -No me gustan las casas que huelen a berzas, repollo, comida mala, fritanga, tabaco o animal. Lo siento, tengo esa tara de la limpieza y olor. Yo también cocino repollo y berzas, pero después quemo algo de azúcar en una sartén para quitar el olor y…, pero eso es tema de otro post.
   -Que me hablen por la mañana recién levantada  Y  menos que me canten una canción o me cuenten las noticias de primera hora de la mañana cual Pedro Piqueras y sin parar de hablar… demasiada información. Y mira que lo saben de siempre, y nada…
   -No me gusta la gente que se pasa de graciosa, o que es excesivamente amable, porque no me hacen ninguna gracia y suelo desconfiar de ellos/as. 
   -No me gustan los pistachos cerrados, o las nueces que abres y sólo se parte un trocito,o las pipas de calabaza que al morderlas no se abren y se pliegan aún más si cabe. Suelo abandonar el fruto seco en cuestión para que le toque a otro más "apañao". 

ROCIO