Una buena amiga mía me dijo en una ocasión uno de los mejores piropos que me han dicho nunca: "Contigo siempre me acabo riendo". Al principio me quedé sorprendida porque, como persona insegura que soy, pienso que nunca causo ninguna sensación en la gente. Pero por lo visto, sí que la causo, al menos en mi amiga Marta.
No soy una persona seria, las cosas como son. Me tomo la vida con mucha pasión para lo bueno y para lo malo. Saco punta a todo y de todo hago un chiste pero esto también tiene su lado negativo. Tengo mucho sentido del ridículo y aunque me río hasta de mi sombra, a veces sufro el efecto contrario, que me angustio hasta de la misma sombra si hace falta.
Como profesional del humor (aquí ya me estoy viniendo arriba) he de decir que en el humor no todo vale, al menos de la forma en la que yo entiendo el humor que más o menos es la siguiente:
Por ejemplo, no me gusta el humor escatológico: todo aquello
que tenga que ver con caca, culo, pedo, pis no me suele hacer gracia. Y eso que una de mis mejores sesiones de humor y de risas desternillantes, fue en un viaje que hice con Rosa a Londres, con el tratamiento que le dimos al estreñimiento de nuestros acompañantes. Pero
ella y yo sí que sabemos tratar la mierda como dios manda.
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| VAMOS A IR RETIRANDO ÉSTO QUE A ROCÍO NO LE HACE GRACIA |
Tampoco me
suele gustar escuchar chistes. Y menos si los cuenta Paz Padilla. No soporto los chistes largos que cuando llegan
a su fin, mi estado de emoción es tal, que cualquier final que le den al chiste me sabe a poca cosa.
Prefiero en todo caso los chistes cortos y absurdos, tipo: “Va un caracol y derrapa”.
El humor que más me gusta es el absurdo, irónico, inteligente.
Me río mucho
con las situaciones diarias, con las anécdotas que le pasan a la gente, o en
general que me pasan a mí. Sin yo quererlo suelo ser la protagonista de situaciones muy raras que, si bien en su momento no tienen mucha gracia, con el paso del tiempo adquieren matices humorísticos. Suelo tener muy a menudo la risa tonta. Mi madre, cuando yo era pequeña, se enfadaba mucho conmigo cuando me entraba la risa tonta. Sobre todo, si era a la hora de comer. ¡Qué poca paciencia tenía mi madre!. A la de cambio me estampaba una bofetada en la cabeza y me decía: "o comes o la que me voy a reír soy yo". Luego recriminaba a mi hermana, a la que previamente le había contagiado mi risa tonta. Normalmente estas sesiones acababan con nosotras en la cama, calientes (en el mal sentido de la palabra) y sin cenar. Hasta me han
echado de clase en la Universidad, por reírme de una profesora mientras daba clase de una asignatura poco entretenida. Y todo porque se le salía la hombrera de la camisa y le estaba
llegando al cuello. Esta situación absurda acabó en una risa nerviosa de mi compañera y una servidora
con la consiguiente invitación a salir de clase.
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| ¡CUENTA EL CHISTE EN VOZ ALTA PARA QUE TODOS NOS RIAMOS! |
Los monólogos
me suelen cansar bastante. El canal de la Paramount Comedy casi nunca lo veo. Tienen que ser muy buenos para que me quede
enganchada. No soporto cuando utilizan el humor escatológico o cuando hablan
con palabras malsonantes para dar más énfasis a sus discursos. A mi me causan
el efecto contrario, no me hacen puñetera gracia. Mis monologuistas preferidos, por encontrar alguno, son Iñaki Urrutia, Miguel
Lago, David Navarro y Goyo Jiménez. Una muestra de un buen monólogo: https://www.youtube.com/watch?v=4o3fUhm_z_o
Siempre he
sido fan de “Martes y Trece”. Me encantaban, como supongo que a más de un español.
Mi favorito, Millán Salcedo. Su sola presencia en la pantalla de televisión ya me hacía gracia, sin falta de hablar o decir nada. Eso me suele
pasar con ciertas personas, contadas con los dedos de la mano, pero hay cierta
gente que con solo mirarlas ya me levantan una sonrisa. Son gente que para mí estilan gracia, salero, desparpajo. Un jefe que tenía en la feria de muestras, de una
marca conocida de coches, me producía este efecto, y mi amigo Mario cuando se
pone en plan gracioso me hace morirme de risa.
Mario y Rosa son los que tienen mi mismo sentido del humor. Las anécdotas más graciosas de mi
vida las he compartido con ellos. No puedo expresar cual es la diferencia pero, aunque con el resto de la gente también me ría, no llego a tener la misma conexión. Que yo recuerde sólo me pasa con ellos dos.
No soporto el
humor de Jose Luis Moreno. Lo siento, otra vez hablo de este hombre en el
blog. No tengo nada personal con él, pero nada de lo que suele hacer me hace gracia.
Ni sus muñecos, ni sus programas de fin de año, ni su “grupito” de teatro. No
entiendo porque a mi madre le gusta “ Aquí no hay quien viva” o como se llame ahora. Vale, lo acepto, le tengo cierta animadversión.
Tampoco suele
ser partidaria del humor hiriente, del humor que tiene como base las desgracias de
la gente, humor xenófobo, machista, etc. No me suele gustar. Es cierto, y no voy
a ser una puritana, que en alguna ocasión me he reído con algún
chiste de este tipo, pero por lo general me puede más el efecto dañino que el gracioso que se pretende dar.
Mi serie de
humor preferida por encima de todo es: “Friends”. Mi amigo Mario me ha dicho
que vea: “ Como conocí a vuestra madre” y “Big bang Theory”. Me ha dicho que son incluso más graciosas. Algún día me
pondré a ello.
Creo que deberíamos reírnos más de lo que solemos hacer. A veces tenemos problemas de fácil solución o al menos de poca envergadura y deberíamos tomarnos la vida con mayor tranquilidad y con más sentido del humor. Os aseguro que el hecho de que alguien me diga que se ríe mucho conmigo es el mejor piropo que nunca me hayan podido decir. ¿Empezamos el año con una carcajada?
ROCIO
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