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martes, 7 de enero de 2014

HABLEMOS DE HUMOR

Una buena amiga mía me dijo en una ocasión uno de los mejores piropos que me han dicho nunca: "Contigo siempre me acabo riendo". Al principio me quedé sorprendida porque, como persona insegura que soy, pienso que nunca causo ninguna sensación en la gente. Pero por lo visto, sí que la causo, al menos en mi amiga Marta.

 No soy una persona seria, las cosas como son. Me tomo la vida con mucha pasión para lo bueno y para lo malo. Saco punta a todo y de todo hago un chiste pero esto también tiene su lado negativo. Tengo mucho sentido del ridículo y aunque me río hasta de mi sombra, a veces sufro el efecto contrario, que me angustio hasta de la misma sombra si hace falta.
Como profesional del humor (aquí ya me estoy viniendo arriba) he de decir que en el humor no todo vale, al menos de la forma en la que yo entiendo el humor que más o menos es la siguiente: 
Por ejemplo, no me gusta el humor escatológico: todo aquello que tenga que ver con caca, culo, pedo, pis no me suele hacer gracia. Y eso que una de mis mejores sesiones de humor y de risas desternillantes,  fue en un viaje que hice con Rosa a Londres, con el tratamiento que le dimos al estreñimiento de nuestros acompañantes. Pero ella y yo sí que sabemos tratar la mierda como dios manda.
VAMOS A IR RETIRANDO ÉSTO QUE A ROCÍO NO LE HACE GRACIA



Tampoco me suele gustar escuchar chistes. Y menos si los cuenta Paz Padilla.  No soporto los chistes largos que cuando llegan a su fin, mi estado de emoción es tal, que cualquier final que le den al chiste me sabe a poca cosa. Prefiero en todo caso los chistes cortos y absurdos, tipo: “Va un caracol y derrapa”.

El humor que más me gusta es el  absurdo, irónico, inteligente.
Me río mucho con las situaciones diarias, con las anécdotas que le pasan a la gente, o en general que me pasan a mí. Sin yo quererlo suelo ser la  protagonista de situaciones muy  raras que, si bien en su momento no tienen mucha gracia, con el paso del tiempo adquieren matices humorísticos. Suelo tener muy a menudo la risa tonta. Mi madre, cuando yo era pequeña, se enfadaba mucho conmigo cuando me entraba la risa tonta. Sobre todo, si era a la hora de comer. ¡Qué poca paciencia tenía mi madre!. A la de cambio me estampaba una bofetada en la cabeza y me decía: "o comes o la que me voy a reír soy yo". Luego recriminaba a  mi hermana, a la que previamente le había contagiado mi risa tonta. Normalmente estas sesiones acababan con nosotras en la cama, calientes (en el mal sentido de la palabra) y sin cenar.  Hasta me han echado   de clase en  la Universidad, por reírme de una profesora mientras daba clase de una asignatura poco entretenida. Y todo porque se le salía la hombrera de la camisa y le estaba llegando al cuello. Esta situación absurda acabó en una risa nerviosa de mi compañera y una servidora con la consiguiente invitación a salir de clase.
¡CUENTA EL CHISTE EN VOZ ALTA PARA QUE TODOS NOS RIAMOS!


Los monólogos me suelen cansar bastante. El canal de la Paramount Comedy casi nunca lo veo. Tienen que ser muy buenos para que me quede enganchada. No soporto cuando utilizan el humor escatológico o cuando hablan con palabras malsonantes para dar más énfasis a sus discursos. A mi me causan el efecto contrario, no me hacen puñetera gracia.  Mis monologuistas preferidos, por encontrar alguno,  son Iñaki Urrutia, Miguel Lago, David Navarro y Goyo Jiménez. Una muestra de un buen monólogo:  https://www.youtube.com/watch?v=4o3fUhm_z_o

Siempre he sido fan de “Martes y Trece”. Me encantaban, como supongo que a más de un español. Mi favorito, Millán  Salcedo. Su sola presencia en la pantalla de televisión ya me hacía gracia, sin falta de hablar o decir nada. Eso me suele pasar con ciertas personas, contadas con los dedos de la mano, pero hay cierta gente que con solo mirarlas  ya me levantan una sonrisa. Son gente que para mí estilan gracia, salero, desparpajo. Un jefe que tenía en la feria de muestras, de una marca conocida de coches, me producía este efecto, y mi amigo Mario cuando se pone en plan gracioso me hace morirme de risa.
Mario y  Rosa son los que tienen mi mismo sentido del humor. Las anécdotas más graciosas de mi vida las he compartido con ellos. No puedo expresar cual es la diferencia pero, aunque con el resto de la gente también me ría, no llego a tener la misma conexión. Que yo recuerde sólo me pasa con ellos dos.


No soporto el humor de Jose Luis Moreno. Lo siento, otra vez hablo de este hombre en el blog. No tengo nada personal con él, pero nada de lo que suele hacer me hace gracia. Ni sus muñecos, ni sus programas de fin de año, ni su “grupito” de teatro. No entiendo porque a mi madre le gusta “ Aquí no hay quien viva” o  como se llame ahora. Vale, lo acepto, le tengo cierta animadversión.
Tampoco suele ser partidaria del humor hiriente, del humor que tiene como base las desgracias de la gente, humor xenófobo, machista, etc. No me suele gustar. Es cierto, y no voy a ser una puritana,  que en alguna ocasión  me he reído con algún chiste de este tipo, pero por lo general me puede más el efecto dañino  que  el gracioso que se pretende dar. 

Mi serie de humor preferida por encima de todo es: “Friends”. Mi amigo Mario me ha dicho que vea: “ Como conocí a vuestra madre” y “Big bang Theory”. Me ha dicho que son incluso más graciosas. Algún día me pondré a ello.

Creo que deberíamos reírnos más de lo que solemos hacer. A veces tenemos problemas de fácil solución o al menos de poca envergadura y deberíamos tomarnos la vida con mayor tranquilidad y con más sentido del humor. Os aseguro que el hecho de que alguien me diga que se ríe mucho conmigo es el mejor piropo que nunca me hayan podido decir. ¿Empezamos el año con una carcajada?

ROCIO



viernes, 13 de septiembre de 2013

AUTOANÁLISIS DEL AMOR, LAS RELACIONES DE PAREJA Y DEMÁS CIRCUNSTANCIAS

   Cualquiera que me conozca, aunque sea someramente, sabe que soy una ROMÁNTICA EMPEDERNIDA. Y creo que lo voy a seguir siendo aunque tenga cincuenta años más. De hecho, creo que seguiré mirando por la ventana las estrellas, con el andador y el respirador colgando de la bata de guatiné, suspirando por el príncipe azul que me rescate en busca del mejor geriátrico del país. 
   Lo curioso de todo es que a pesar de este gen del romanticismo tan arraigado que tengo en mi ADN, no soy una persona ñoña en el amor. Me defino más bien como romántica racional, porque sé donde están mis límites y que con ochenta años no deberé tener  la ventana abierta a partir de las nueve de la noche, por eso de la humedad y  de la rasca o biruji  que cae en las noches asturianas. 
   Una vez desveladas mis cartas me aventuro a hablaros del amor y de las relaciones de pareja. Pero no de las premisas básicas que todos sabemos sobre los celos, infidelidades, pasión, y demás circunstancias. Son cosas que me gustan, verdades  que yo siento como tales, cosas que no soporto que se digan sobre este tema, y cuestiones que creo que son totalmente falsas o al menos verdades a medias. Todo desde un punto de vista subjetivo, claro está.., así que no me creáis con la verdad absoluta..., aunque la tenga.., que la tendré.. (¡BASTA!).


  COSAS QUE NO SOPORTO:

    GRRRRR!!
  • Los programas de Jose Luis Moreno sobre las parejas. No soporto la visión de éste ventrílocuo sobre los matrimonios, parejas de novios o cualquier otra relación análoga. No me hace nada de gracia esta clase de humor. No recuerdo el nombre del programa, pero odiaba sobremanera a ese matrimonio de mayores que no sabían otra cosa que decirse palabras soeces y malsonantes, como si eso fuese lo habitual en un matrimonio que lleve tantos años de casados. Si ésto fuese así, rallaría con lo delictivo por ambas partes, y sería una relación avocada ya no al fracaso sino al infierno. No entiendo como la gente pudo reírse con este programa y me consta que tenía un alto porcentaje de audiencia. ¿Estamos locos?. Menos mal que siempre nos quedará un relaxing cup of café con leche en la Plaza Mayor, para evitar ver este tipo de televisión. 
  • Los hombres excesivamente amables, que utilizan palabras rimbombantes al hablar, que escriben cartas de amor con poemas a las mujeres que pretenden conquistar, que nos ceden la silla o el paso para sentarnos o que nos miran como si fuésemos una aparición de la Virgen de las Cuevas. Yo por ejemplo cedo el paso a todo el mundo, hombre, mujer, niño, perro..., creo que esta norma cívica es una cuestión de educación y no de sexo. 
  • No me gustan las mujeres que se casan con hombres por dinero, y viceversa. En realidad me tiene que dar sin cuidado este tipo de parejas, porque al fin y al cabo es un acuerdo de intereses entre dos personas y que a mi nada tienen que pedir ni rendir cuentas. ¿Sabrá el que tiene el dinero que la jamba/o que tiene a su lado está por interés y no por amor?,¿Por qué luego se cabrean si las/os ven con otros/as?,¿Qué estómago hay que tener para tener una relación con una persona que no te gusta?.  Y no me refiero al típico señor/a mayor con modelo de veinticinco años. Pienso también en Fernando Alonso, en Carles Puyol,etc, ¿Tendrían tanto éxito con mujeres tan bellas si no tuvieran ni un duro?, ¿Realmente Bárbara Rey estaba enamorada de Ángel Cristo? Por eso  no me gustan estas parejas, porque no son reales, qué le voy a hacer. Llamarme incrédula y echarme pan.  Ojo, que no quita que algún día si me va muy mal en la vida, y me llama Briatore  para darme un paseo con su yate, le diga que sí... pero sólo por el paseo ¿eh?.
  • Cuando ya hay una relación de convivencia, no soporto que el hombre tarde más en arreglarse que una mujer: si es así, me huele mal. Él seguro que olerá de lo lindo, pero no me fío de este tipo de hombres. Ahora que lo pienso, mi padre  tarda más que mi madre en arreglarse y que incluso sus dos hijas juntas. Pero ya es una cuestión de edad y que ya no se desenvuelve bien. Lo cierto es que luego nos deja el baño niquelao  y de ahí la tardanza. 
  • Que la convivencia deteriore la pareja: no me gusta la rutina, el" no saber qué hacer", no tener conversaciones y diálogos con tu pareja, el "dar todo por sentado". Lucharé encarecidamente contra ésto, idearé todas las semanas nuevas formas de diversión, cada día será una aventura nueva... se me ocurren una de cosas...

ME GUSTA:


  •  Los chistes de parejas. Ya sean de amor, de desamor, de ruptura, de la dejadez provocada por la convivencia. Siempre y cuando sean chistes cortos y no hayan sido escrito por Jose Luis Moreno.
  • Me gustan los matrimonios que llevan muchos años casados (y bien avenidos) . A algunos les parecerá esta circunstancia una pesadilla, a mi me hace pensar en la fuerza que tiene el amor. Como decía Rosa una vez, que le encantaba ver una pareja de avanzada edad agarrados de la mano. A mi personalmente me apetece pararles y felicitarles. 
  • Me gusta ir de cena con mi pareja, los dos solos. Y hablar mucho, y beber un poco, estar luego chisposos,  reírnos juntos. No puedo con esas parejas que están sentadas frente a frente y no se miran, ni se dirigen la palabra, pero lo más triste es que incluso llegan a cenar. Si estuviera en esa situación no me entraría ni un trozo de pan. 
  • Me gusta que cada parte de la pareja tengo su ámbito de privacidad. Pero siempre y cuando esta privacidad sea legal. No me gusta, y creo que a nadie,  que  la privacidad y libertad personal se convierta en libertinaje, mentiras y vidas ocultas. Que tontería estar con una persona si en realidad quieres otra vida, o buscar otras personas, o utilizar las redes sociales para ligar teniendo a tu mujer en casa. Hazlo si quieres, pero no involucres a nadie.
  • Me gusta en invierno la postura del 44 en la cama. No seáis mal pensados, pero en las noches de invierno me encanta acercarme a mi pareja y agarraditos poner esta postura para dormir. En verano es odiosa, porque los cuerpos humanos  dan mucho calor, y en esta época del año me gusta más bien la postura del 11, separaditos y to´ tiesos
CREO/ NO CREO EN...

  • Creo en la visión monogámica del matrimonio y del amor. Una vez leí una entrevista de una mujer periodista llamada Cristina Schlichting, que se infiltró en un harén durante muchos años, y posteriormente escribió un libro sobre su experiencia (hay que ver lo que hacer algunas por un premio pulitzer). Afirmó en su tesis que la poligamia era una pesadilla. Aquella situación era insostenible, nadie la aceptaba, ni las mujeres eran felices consigo mismas, ni con las demás, y ni siquiera el jeque árabe disfrutaba de tanta mujer. Conclusión, la periodista como una servidora creen que la poligamia es algo antinatural. 
  • Pienso que la convivencia no es un paso atrás. Puede salir bien o mal, pero sin duda será una prueba de amor, y los que la pasen será eternamente felices. No siempre "el vivir juntos" está avocado al fracaso, en algunas ocasiones supone incluso una ayuda en una relación que pasa por un mal momento. Lo que acaba con el amor  son otras circunstancias, y no la convivencia. El hecho de no dejar espacio a la otra persona es una condición para llevar al fracaso una relación.
  • Creo que las infidelidades se pueden perdonar. Hay que fijarse en el caso concreto, claro está. E incluso me aventuro a decir que se pueden olvidar, pero hay que poner de las dos partes mucho empeño y tesón, porque no deja de ser una situación difícil de controlar y superar. 
  • No creo en el amor a distancia. El contacto frecuente en una relación para mí es primordial. No digo que no se pueda dar el caso, sólo que personalmente me costaría mucho llevar una relación uno en Teruel y otro en Canarias. Sobre todo si soy yo la que vivo en Teruel, no por que no me guste la ciudad sino porque no tendría playa y él sí... y eso me dolería un montón. 
   Hasta aquí mi Memorándum sobre el amor. Me quedan muchas cosas en el tintero, porque yo del amor sé mucho. De mayor quiero ser consejera matrimonial, pero nada de dar consejos sobre cuestiones jurídicas o económicas, sino cuestión del corazón.¡ Hasta luego corazones! *(emulando a Anne Igartiburu).

ROCIO