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viernes, 13 de septiembre de 2013

AUTOANÁLISIS DEL AMOR, LAS RELACIONES DE PAREJA Y DEMÁS CIRCUNSTANCIAS

   Cualquiera que me conozca, aunque sea someramente, sabe que soy una ROMÁNTICA EMPEDERNIDA. Y creo que lo voy a seguir siendo aunque tenga cincuenta años más. De hecho, creo que seguiré mirando por la ventana las estrellas, con el andador y el respirador colgando de la bata de guatiné, suspirando por el príncipe azul que me rescate en busca del mejor geriátrico del país. 
   Lo curioso de todo es que a pesar de este gen del romanticismo tan arraigado que tengo en mi ADN, no soy una persona ñoña en el amor. Me defino más bien como romántica racional, porque sé donde están mis límites y que con ochenta años no deberé tener  la ventana abierta a partir de las nueve de la noche, por eso de la humedad y  de la rasca o biruji  que cae en las noches asturianas. 
   Una vez desveladas mis cartas me aventuro a hablaros del amor y de las relaciones de pareja. Pero no de las premisas básicas que todos sabemos sobre los celos, infidelidades, pasión, y demás circunstancias. Son cosas que me gustan, verdades  que yo siento como tales, cosas que no soporto que se digan sobre este tema, y cuestiones que creo que son totalmente falsas o al menos verdades a medias. Todo desde un punto de vista subjetivo, claro está.., así que no me creáis con la verdad absoluta..., aunque la tenga.., que la tendré.. (¡BASTA!).


  COSAS QUE NO SOPORTO:

    GRRRRR!!
  • Los programas de Jose Luis Moreno sobre las parejas. No soporto la visión de éste ventrílocuo sobre los matrimonios, parejas de novios o cualquier otra relación análoga. No me hace nada de gracia esta clase de humor. No recuerdo el nombre del programa, pero odiaba sobremanera a ese matrimonio de mayores que no sabían otra cosa que decirse palabras soeces y malsonantes, como si eso fuese lo habitual en un matrimonio que lleve tantos años de casados. Si ésto fuese así, rallaría con lo delictivo por ambas partes, y sería una relación avocada ya no al fracaso sino al infierno. No entiendo como la gente pudo reírse con este programa y me consta que tenía un alto porcentaje de audiencia. ¿Estamos locos?. Menos mal que siempre nos quedará un relaxing cup of café con leche en la Plaza Mayor, para evitar ver este tipo de televisión. 
  • Los hombres excesivamente amables, que utilizan palabras rimbombantes al hablar, que escriben cartas de amor con poemas a las mujeres que pretenden conquistar, que nos ceden la silla o el paso para sentarnos o que nos miran como si fuésemos una aparición de la Virgen de las Cuevas. Yo por ejemplo cedo el paso a todo el mundo, hombre, mujer, niño, perro..., creo que esta norma cívica es una cuestión de educación y no de sexo. 
  • No me gustan las mujeres que se casan con hombres por dinero, y viceversa. En realidad me tiene que dar sin cuidado este tipo de parejas, porque al fin y al cabo es un acuerdo de intereses entre dos personas y que a mi nada tienen que pedir ni rendir cuentas. ¿Sabrá el que tiene el dinero que la jamba/o que tiene a su lado está por interés y no por amor?,¿Por qué luego se cabrean si las/os ven con otros/as?,¿Qué estómago hay que tener para tener una relación con una persona que no te gusta?.  Y no me refiero al típico señor/a mayor con modelo de veinticinco años. Pienso también en Fernando Alonso, en Carles Puyol,etc, ¿Tendrían tanto éxito con mujeres tan bellas si no tuvieran ni un duro?, ¿Realmente Bárbara Rey estaba enamorada de Ángel Cristo? Por eso  no me gustan estas parejas, porque no son reales, qué le voy a hacer. Llamarme incrédula y echarme pan.  Ojo, que no quita que algún día si me va muy mal en la vida, y me llama Briatore  para darme un paseo con su yate, le diga que sí... pero sólo por el paseo ¿eh?.
  • Cuando ya hay una relación de convivencia, no soporto que el hombre tarde más en arreglarse que una mujer: si es así, me huele mal. Él seguro que olerá de lo lindo, pero no me fío de este tipo de hombres. Ahora que lo pienso, mi padre  tarda más que mi madre en arreglarse y que incluso sus dos hijas juntas. Pero ya es una cuestión de edad y que ya no se desenvuelve bien. Lo cierto es que luego nos deja el baño niquelao  y de ahí la tardanza. 
  • Que la convivencia deteriore la pareja: no me gusta la rutina, el" no saber qué hacer", no tener conversaciones y diálogos con tu pareja, el "dar todo por sentado". Lucharé encarecidamente contra ésto, idearé todas las semanas nuevas formas de diversión, cada día será una aventura nueva... se me ocurren una de cosas...

ME GUSTA:


  •  Los chistes de parejas. Ya sean de amor, de desamor, de ruptura, de la dejadez provocada por la convivencia. Siempre y cuando sean chistes cortos y no hayan sido escrito por Jose Luis Moreno.
  • Me gustan los matrimonios que llevan muchos años casados (y bien avenidos) . A algunos les parecerá esta circunstancia una pesadilla, a mi me hace pensar en la fuerza que tiene el amor. Como decía Rosa una vez, que le encantaba ver una pareja de avanzada edad agarrados de la mano. A mi personalmente me apetece pararles y felicitarles. 
  • Me gusta ir de cena con mi pareja, los dos solos. Y hablar mucho, y beber un poco, estar luego chisposos,  reírnos juntos. No puedo con esas parejas que están sentadas frente a frente y no se miran, ni se dirigen la palabra, pero lo más triste es que incluso llegan a cenar. Si estuviera en esa situación no me entraría ni un trozo de pan. 
  • Me gusta que cada parte de la pareja tengo su ámbito de privacidad. Pero siempre y cuando esta privacidad sea legal. No me gusta, y creo que a nadie,  que  la privacidad y libertad personal se convierta en libertinaje, mentiras y vidas ocultas. Que tontería estar con una persona si en realidad quieres otra vida, o buscar otras personas, o utilizar las redes sociales para ligar teniendo a tu mujer en casa. Hazlo si quieres, pero no involucres a nadie.
  • Me gusta en invierno la postura del 44 en la cama. No seáis mal pensados, pero en las noches de invierno me encanta acercarme a mi pareja y agarraditos poner esta postura para dormir. En verano es odiosa, porque los cuerpos humanos  dan mucho calor, y en esta época del año me gusta más bien la postura del 11, separaditos y to´ tiesos
CREO/ NO CREO EN...

  • Creo en la visión monogámica del matrimonio y del amor. Una vez leí una entrevista de una mujer periodista llamada Cristina Schlichting, que se infiltró en un harén durante muchos años, y posteriormente escribió un libro sobre su experiencia (hay que ver lo que hacer algunas por un premio pulitzer). Afirmó en su tesis que la poligamia era una pesadilla. Aquella situación era insostenible, nadie la aceptaba, ni las mujeres eran felices consigo mismas, ni con las demás, y ni siquiera el jeque árabe disfrutaba de tanta mujer. Conclusión, la periodista como una servidora creen que la poligamia es algo antinatural. 
  • Pienso que la convivencia no es un paso atrás. Puede salir bien o mal, pero sin duda será una prueba de amor, y los que la pasen será eternamente felices. No siempre "el vivir juntos" está avocado al fracaso, en algunas ocasiones supone incluso una ayuda en una relación que pasa por un mal momento. Lo que acaba con el amor  son otras circunstancias, y no la convivencia. El hecho de no dejar espacio a la otra persona es una condición para llevar al fracaso una relación.
  • Creo que las infidelidades se pueden perdonar. Hay que fijarse en el caso concreto, claro está. E incluso me aventuro a decir que se pueden olvidar, pero hay que poner de las dos partes mucho empeño y tesón, porque no deja de ser una situación difícil de controlar y superar. 
  • No creo en el amor a distancia. El contacto frecuente en una relación para mí es primordial. No digo que no se pueda dar el caso, sólo que personalmente me costaría mucho llevar una relación uno en Teruel y otro en Canarias. Sobre todo si soy yo la que vivo en Teruel, no por que no me guste la ciudad sino porque no tendría playa y él sí... y eso me dolería un montón. 
   Hasta aquí mi Memorándum sobre el amor. Me quedan muchas cosas en el tintero, porque yo del amor sé mucho. De mayor quiero ser consejera matrimonial, pero nada de dar consejos sobre cuestiones jurídicas o económicas, sino cuestión del corazón.¡ Hasta luego corazones! *(emulando a Anne Igartiburu).

ROCIO




viernes, 9 de agosto de 2013

EN OCASIONES VEO BODAS

   Me considero la  Miss Scrunch (Scrooge) de las bodas. Creo que con este post voy levantar un poco de polémica, y estoy segura que a  algún/a  novio/a con vistas a casarse  no le va a gustar lo  más mínimo lo que voy a escribir, pero es mi opinión personal y esto no dista para que me  consideréis a partir de ahora persona "non grata" en vuestras ceremonias. La cuestión es que tampoco me gusta planchar y lo tengo que hacer, y al final en las dos situaciones voy a tener la satisfacción plena de haber hecho un buen trabajo, y hacer lo contrario me abocaría al fracaso absoluto.
   No cabe duda que soy una romántica empedernida, y me gusta todo lo que tenga relación con el amor. Ya sean  películas, series, un libro, una historia de amor real e incluso por qué no, algunas  bodas. Pero lo que no me gusta es la exaltación del amor, es decir, no me gusta ni el día de San Valentín, ni los hombres pegajosos y demasiado cariñosos, ni aquel programa que echaban en la tele llamado "Lo que necesitas es amor" y se me ponen los pelos como escarpias cuando   Anne Igartiburu  dice aquello de "Hola Corazones". Tampoco me gustan ciertas formas de nuestra cultura occidental  de celebrar el sagrado sacramento del matrimonio.
  Este post comenzó siendo de asesoramiento Beauty, para comentaros ideas sobre el estilismo que hay que llevar en las bodas. Pero según iba escribiendo  me parecía todo tan "ñoño" que no hacía más que borrar frases y volver a empezar, hasta que me dí cuenta que conmigo no van estas cosas y por eso me faltaba la inspiración para poder completar aunque sólo fuera una frase. Por este motivo cambié la idea del post de hoy para explicaros las razones del por qué no me gustan las bodas.
EL AMOR EN LA PREHISTORIA
¿¿¡¡¡SÍ QUIERO!!!??
   Ya lo decía  Lucía Echevarría en su libro "Ya no sufro por amor", ( abro paréntesis para decir que se trata de un buen libro, pero que a día de hoy la autora ha perdido para mí toda la credibilidad del mundo al enrolarse en una aventura televisiva con Jaime Ostos y demás tropa), que nos han educado en una cultura en que el amor se idealiza hasta unos límites insospechados. Desde pequeñas muchas de nosotras éramos fans número uno de las princesas de los cuentos de Disney, donde el final solo era feliz si la princesa se casaba con el príncipe. Me planteo qué hubiera pasado si Cenicienta le hubiera dicho al príncipe Enrique "Gracias por recuperar  mi zapato, qué disgusto  tuve cuando lo perdí. Me voy de farra con mi amiga Chari a lucirlos. Lo siento no me quiero casar contigo tan pronto, soy muy joven. Me queda taaanto por vivir". Creo que nuestra infancia y posterior madurez hubiera sido bien diferente.
Y FUERON FELICES Y COMIERON PERDICES... PARA QUIEN LE GUSTEN, CLARO

CON ESTA CARACOLA OIGO EL SONIDO DEL MAR

   Cierto es que si idealizamos el amor, idealizamos todo lo que tenga que ver con él, como el día de nuestra  boda. Estoy de acuerdo con hacer algún tipo de celebración, para declarar oficialmente que me uno a una persona y hacer partícipes de esta buena nueva a familiares y amigos. Pero lo que no va conmigo y creo que es por cuestión de pereza,  porque lo concibo como un derroche exagerado y por verlo como una banalidad, es todo lo que conlleva la organización de una boda. Empiezo a pensar..., primero hay que elegir un vestido  que encima  cuesta un pastón y si queremos un vestido bonito aunque sea sencillo, contar como mínimo con más de mil euros, por debajo de ese precio no encontraremos nada decente. Me parece un robo gastar tanto para lucirlo un sólo día y luego tenerlo guardado en el baúl de los recuerdos. Además esos vestidos tan personalizados es imposible que le valgan a otra novia, y sería pecado que la novia llevara un vestido de segundo mano, porque hay que estrenar ese día, si no no me caso. Luego preparar todo lo relacionado con la novia, el peinado, el maquillaje, complementos, el ramo,(dinero, dinero, dinero). Luego ponerse con los invitados, éste si, éste no, si invito a éste a éste también, no podemos juntar a estos en la misma mesa porque se llevan mal. Luego elegir restaurante, los distintos platos que se van a servir, la tarta nupcial, (dinero, dinero, dinero), si quieres pompas de jabón en el baile, si quieres confettis , si quieres la llegada de la tarta a través de una mesa robotizada,  (más dinero), elegir la iglesia donde casarme, que por desgracia también es dinero, las flores para adornar la iglesia, (dinero), si quieres música en la misa,  los regalos para los invitados,  el viaje de luna de miel (éste si que me gusta aunque también suponga un gasto), preparativos varios para los invitados que vienen de fuera, organizar buses para subir a los participantes al evento, (dinero). ... y así un sinfín de despropósitos. Y seguro que se me olvida algo.

ESTA BODA ME DA PEREZA
    Lo de ir de invitada es otra historia. Que si compro un vestido, que si la peluquería, que si el maquillaje, que si los zapatos, (como norma  general me gusta bastante poco cómo se arreglan las mujeres para ir de boda), que si el regalo, que si la boda es lejos de donde vives y te tienes que trasladar, que si buscar un hotel donde alojarse porque la casa de la novia ya está ocupada por la familia, que si la despedida, que si ahora las despedidas molan más si las haces fuera de tu provincia, etc. Luego una vez en la boda te pasas   todo el día  comiendo sin parar, como si se acabara el mundo, hasta que llega la hora del baile final donde siguen ofreciéndote comida, y ya tienes una tremenda ampolla en el dedo del pie provocada por los tacones que llevas puestos, la barriga hinchada de hacer mal la digestión , el  moño ya deshecho y el pelo colgando a la altura de los hombros realizando movimientos en zig zag, y el maquillaje a esas alturas destrozado y mezclado con la laca que poco a poco se ha ido mezclando con el mismo. Pero sales igualmente a bailar, para no ser la tonta que está en la mesa a la espera que salga el primer bus para ir a casa, descansar y echar todo el aire acumulado en  el interior de tu cuerpo.  ¿Y no pensáis que las bodas son un negocio?. Tiene cosas buenas celebrar una boda, la organización de estos eventos no deja de reportar dinero a los que viven de esto, restaurantes, floristerías, peluquerías, etc y eso es bueno para nuestra economía. También que puedes pasar unos ratos felices con tus amigas o tus primos que hace muchos años que no ves y que si no fuera por estos eventos no sería posible reunirte con ellos.
ESTA BODA ESTOY SEGURA QUE ME GUSTARÍA
   En fin ya os dije que era un poco la Miss Scrunch (Scrooge) de las bodas. La gente que me conoce sabe que el día que yo me case voy a hacer la "NO BODA". Básicamente consistirá en  casarnos por lo civil sin que nadie se entere y posteriormente  reunir a todos nuestros amigos para hacer una especie de macro comida,  lo que en Asturias se llama espicha. Las únicas condiciones que se pondrán para asistir serán: que vaya el que quiera y vestidos como les de la gana, y que nadie traiga regalos, solo que aporten un plato de comida para ponerlo en común y así disfrutar todos de todo. De hecho yo quería llevar el vestido de mi amiga Rebe, que gustosamente me lo ha cedido para tan día señalado, y mi npm últimamente me ha comentado que quiere ponerse una camisa hawaiana...
   Respeto las distintas formas que tenga la gente de celebrar sus bodas, al fin y al cabo cada uno hace de su capa un sayo, pero sigo pensando que todo me parecen PAPARRUCHAS, como diría el mítico Mr Scrunch.
COLORÍN COLORADO ESTE CUENTO SE HA ACABADO...

 ROCIO

lunes, 8 de julio de 2013

TOMAR DECISIONES

    Hace unos días una buena amiga, a la que llamaremos Sagitario, me comunicó oficialmente que se divorciaba. No me pilló por sorpresa. Hacía tiempo que nos enviaba señales de que algo no iba bien. No sé por qué se les rompió el amor ni me importa. O sí lo sé, pero no viene al caso. Ella ha sabido plantarse, decir “hasta aquí” y tomar las decisiones oportunas. Es muy difícil. La reacción de la gente de tu entorno no siempre es como tú esperas, te aturden con mil preguntas y después, en un esfuerzo de empatía totalmente innecesario, te dan su parecer. Horror. Sagitario cariño, no permitas intromisiones y deja bien clarito que estás comunicando un hecho, no buscando la opinión de nadie. Hazte hermética y no des demasiadas explicaciones. Por tu bien te lo digo.   
  Lo complicado es llegar a tomar la decisión, tirar pa'lante. Hay que echarle güevos y tú has sabido hacerlo. A veces las circunstancias no son demasiado críticas y uno se va acomodando, acostumbrando a la convivencia y al aburrimiento. Dejas que la vida te arrastre sin hacer nada y sabes que no eres feliz, pero tampoco sufres. O sí sufres pero no te atreves a dar el paso por el "qué dirán" o por otros factores externos. No tiene ningún sentido. Párate a pensar: ¿qué te encontrarás dentro de veinte años cuando mires atrás y veas la vida que has llevado? Qué tristeza. Ten siempre presente lo que te dije, a mí me ayudó mucho que me lo dijera mi gran amigo Raúl: "Que nadie te haga creer que eres la mala de la película. Ésta no es una historia de malos y buenos, ésta es una historia de valientes". Tú lo has sido.

   Ahora te invadirán sensaciones contradictorias. Lo primero, vértigo... después, alivio... Te has quitado un peso enorme de encima ¿a qué sí? Una mochila inmensa cargadita, cargadita de malos rollos y problemas. También llegará el sentimiento de culpa: ¿Habré hecho lo correcto? ¿Lo habré intentado suficientemente? ¿Estaré bien? ¿Él estará bien? ¿Y los niños?. El tema de los hijos es peliagudo pero yo creo que se merecen una madre feliz y así no hay forma. Cuando te asalten las dudas visualízate a ti y a tu familia dentro de unos años. Todos tranquilos y contentos. Verás qué bien.

   Eres joven, mona y muy salá. Tienes toda la vida por delante y un sinfín de posibilidades para disfrutar. Cómete el mundo y recupera el tiempo perdido, que tú vales mucho Sagi. Me consta que hay más de una petarda entre tus amigas dispuesta a ayudarte incondicionalmente, pero yo gano en experiencia porque sé perfectamente por lo que estás pasando. Aqui estoy para lo que necesites.

  Una cosina: Dentro de un par de años todo el mundo empezará a sugerirte que debes “rehacer tu vida”. Te darás cuenta, entonces, de lo absurda que es esa expresión. Es ahora cuando tu vida está deshecha y es a partir de este momento cuando empiezas a rehacerla. Suerte amiga, aunque no la necesitas. Tengo la certeza absoluta de que todo te va a ir muy bien.

  Un abrazo muy, muy, muy grande.

Y un clásico que viene al caso y nunca defrauda:

                                             www.youtube.com/watch?v=ZBR2G-iI3-I

viernes, 28 de junio de 2013

VÍA CRUCIS

Voy a aprovechar que tengo un blog para enseñaros algo chulo. Los blogs también sirven para eso ¿no? Se cuelgan vídeos, se recomiendan webs, se pone música... Esta vez se trata de un artículo. Cuando leo algo en un periódico o revista que me toca la fibra o me llama la atención, lo recorto y me lo guardo. En mi mesa de trabajo tengo una carpeta llena de recortes y a veces me gusta releerlos. Este, en concreto, lo llevaba en la cartera desde tiempos inmemoriales, al lado de una tirita roñosa y de la primera ecografía de mi hijo*. Es de Marc Villanueva, un columnista estupendo al que he perdido la pista. Trata sobre el desgaste del amor, la pasión que se acaba y demás martirios. Creo que os gustará mucho.  Lo tituló "Vía Crucis".

 "En ocasiones veo muertos. Se lo juro, es gente que está junto a mi mesa en el restaurante y que solamente asegurarías que están vivos porque sorben la sopa. Se trata de parejas de larga duración que salen a cenar solas. Apenas cruzan las miradas, parece como que han agotado las palabras de dos o más sílabas. No es necesario que estén casadas, puede que tan sólo lleven demasiado tiempo juntas. Es oficial: la pasión eterna no existe, es un bulo que alguien hizo correr para vender colonia. Es una cuestión de piel, llega un momento en que las parejas ya no se tocan, les repele la epidermis de su compañero, lo cual es desesperante e injusto; pero todo lo que tiene que ver con la piel es injusto, como el racismo, la celulitis o el acné.

Los  científicos  dicen  que  la desaparición  de la pulsión bioquímica que nos mantiene enamorados es algo natural. ¿Natural? También lo son las tarántulas, las legañas o el pescado en descomposición, y no por eso nos gustan. Sólo hay una cosa más difícil que enamorarse: permanecer enamorado. Y si hoy este artículo trata del amor no es sólo por la primavera o porque los columnistas seamos seres lastimeros que evacuamos nuestra neurosis en papel de periódico, sino porque las estadísticas mandan y dicen que, al regreso de las vacaciones, aumenta el número de divorcios. Es como si la vida en pareja sólo funcionara por franjas horarias: si se convive de 8 a 12 de la noche no hay problema, pero si se comparten las 24 puñeteras horas del día, el amor es derrotado por preguntas aparentemente inocuas del tipo "¿estoy guapa?", "¿te molesta si viene mi madre a cenar?", "¿no te dije que llamé a mi ex en fin de año después de que tú te fueras a dormir?" Aviso para despistados: la pregunta "¿me ves gorda?" es una granada de mano, manéjenla con mucho cuidado, no traten de contestar, intenten desactivarla, corten el cable rojo, ¡el rojo! Una vez quise responderla, lo hice con una sonrisa que yo creía de astucia, pero en realidad era de ignorancia. Aún noto el muñón.

   La moraleja es que si tras las vacaciones pusieron fin a una relación afectiva, ello no debe frustrarles. De las múltiples curas paliativas propongo que, ante la moda del reciclaje, las autoridades incluyan un nuevo contenedor en las calles, junto al verde, al azul y al amarillo, uno rojo para los recuerdos de nuestras anteriores parejas. Allí depositaríamos recuerdos con los cuales no sabemos qué hacer, como aquellas cartas de amor que ahora nos parecen cartas marcadas de póquer, o las entradas para aquella película que jamás vimos terminar, o la corbata que sólo hacía juego con el color de sus ojos... Yo de mi última pareja sólo conservo una pelota hinchable de playa, pero no se precipiten, no soy un hortera, sino algo peor: un romántico. La guardo porque aún contiene su aliento."


* Si pincháis la foto veréis en la ecografía que mi hijo se estaba chupando el dedo.

ROSA

lunes, 20 de mayo de 2013

PARA EMPEZAR LA SEMANA BIEN... UN CUENTO



    No sé cómo ni cuándo llegó a mí este cuento. Tampoco sé quién es su autor, lo siento. Sólo os digo que es precioso y que me parece estupendo para un lunes. Os pido tres minutos de sosiego y concentración para leerlo como es debido. Veréis como os gusta.  
          


    Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la Tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres. Cuando el Aburrimiento había bostezado por tercera vez, la Locura, como siempre tan loca, les propuso jugar al escondite. La Intriga levantó la ceja intrigada, y la Curiosidad, sin poder contenerse, preguntó: “¿Al escondite? ¿Cómo es eso?”. “Es un juego –explicó la Locura- en el que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón. Mientras tanto, vosotros os escondéis y cuando yo haya terminado de contar voy a buscaros.
   El Entusiasmo bailó, secundado por la Euforia; la Alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la Duda, e incluso a la Apatía, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar: la Verdad prefirió no esconderse (“¿Para qué? –dijo-. Si al final siempre me encuentran”). La Soberbia opinó que era un juego muy tonto (le molestaba era que la idea no hubiese sido suya) y la Cobardía prefirió no arriesgarse.
   “Un, dos, tres…”, comenzó a contar la Locura. La primera en esconderse fue la Pereza que, como siempre, se dejó caer tras la primera piedra del camino. La Fe subió al cielo y la Envidia se escondió tras la sombra del Triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto. La Generosidad casi no conseguía esconderse porque cada sitio que encontraba le parecía maravillosos para alguno de sus amigos y se lo cedía; que si un lago cristalino, ideal para la Belleza; que si una rendija de un árbol, muy apropiado para la Timidez; que si una ráfaga de viento, magnífico para la Libertad... así que terminó por ocultarse en un rayito de sol. El Egoísmo encontró un sitio muy bueno desde el principio, un lugar ventilado y cómodo…, pero sólo para él. La Mentira se escondió en el fondo de los océanos, mientras la Realidad se ocultó detrás del arco iris, y la Pasión y el Deseo, juntos, dentro de los volcanes. El Olvido…, no recuerdo dónde se escondió, pero eso no importa.
   Cuando la Locura contaba 999.999, el Amor no había encontrado todavía un sitio para esconderse, porque todo estaba ocupado, hasta que de pronto divisó un rosal y, enternecido, decidió esconderse entre sus flores. “¡Un millón!”, contó la Locura, y entonces comenzó a buscar. La primera en aparecer, claro, fue la Pereza, tras una piedra a tres pasos de ella. Después escuchó a la Fe, discutiendo con Dios en el cielo sobre teología; y a la Pasión y el Deseo los sintió agitarse en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a la Envidia y, claro, pudo deducir dónde estaba el Triunfo. Al Egoísmo no tuvo ni que buscarlo, salió disparado de su escondite porque había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar, la Locura sintió sed, y al acercarse al lago descubrió a la Belleza, y a la Duda la encontró sentada sin decidir en qué lugar esconderse. Y así, uno a uno, fue encontrando a todos los sentimientos y cualidades humanos: al Talento entre la hierba fresca, a la Angustia en una cueva, a la Mentira detrás del arco iris… (¡Mentira! estaba en el fondo del océano) y hasta al Olvido, que ya se había olvidado de que estaban jugando al escondite.
   Pero el Amor no aparecía por ninguna parte. La Locura lo buscó detrás de cada árbol, en cada arroyuelo del planeta, en la cima de las montañas… Y cuando estaba a punto de darse por vencida, divisó un rosal cuajado de rosas. Emocionada tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, hasta que de pronto se oyó un doloroso grito: las espinas de una rosa habían herido gravemente los ojos del Amor, cegándolo. La Locura, desconcertada, no sabía qué hacer para disculparse. Lloró, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo. Y así es como desde entonces, desde que se jugó por primera vez al escondite en la Tierra, el Amor es ciego y la Locura siempre lo acompaña”.

ROSA