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viernes, 11 de octubre de 2013

COSAS QUE NOS GUSTAN

   Va a ser tónica de este blog  poner este tipo de posts de vez en cuando. Nos reímos mucho las dos cuando los hacemos. Os aconsejo hacer la práctica en casa, es muy divertido. Pero ojo, siempre bajo la supervisión de un adulto, porque esto puede acabar en un desmadre total. Otro día os pondremos las cosas que no nos gustan, que nos horripilan y que de sólo pensarlas nos salen sarpullidos. De momento os dejamos con las cosas que tiene la vida que nos dan un gustirrinín...




ME GUSTA:

¡Mmmmm!
La tortilla de patata durita, o sea, muy hecha: No soporto cuando se ve el huevo al cortarla. Además, sólo me gusta la tortilla de patata que se hace con huevos caseros. Llamadme pija, pero es algo que padezco desde siempre y sé que puede estar igual de buena (nunca mejor porque lo casero es lo casero), pero mi cerebro me dice : “trágalo trágalo, no lo saborees, tortilla mala, mala.” 





El olor a castañas asadas: Me encanta la sensación que tengo cuando paso por un puesto de castañas y hace frío. Me recuerda cuando mi hermana y yo volvíamos del colegio y mi madre nos tenía unas castañas puestas en la lumbre (si queridos, en la casa donde vivíamos cuando éramos pequeñas teníamos cocina de carbón). ¡Y qué ricas estaban!








Me gustan las mujeres de mediana edad refinadas pero sin caer en la cursilería: Suelen oler muy bien y su fragancia impregna toda el lugar de donde se encuentren y suelen usar maquillaje color melocotón al igual que su colorete. Usan gafas y las suelen colgar sobre su cuello con un cordón de pedrería. En general son rubias con el pelo corto y abombado, y suelen tenerlo estático resultado de horas de peluquería y de kilos de laca. También suelen vestir con faldas de tubo y jersey de cachemir con chaquetita del mismo color y género. Pero, ojo, sólo me gustan las que sonríen y me hablan como si yo fuese su hija o su nietina. Son adorables.

MAMAAAA

Me gusta mucho el olor de los libros recién comprados y estrenados. Suelo siempre pasar todas las hojas y me doy “aire” con ellas. Mmmm …

Me gusta todo lo que contenga cereza en las comidas. Esta tendencia suele ser típica de USA, donde a todo le suelen echar esencia de cereza. Ejemplos varios son la coca-cola que la sustituiría por la mítica cherry coke, los helados de vainilla aderezados con sirope de cereza, los yogures de Mercadona naturales con mermelada de cereza. Se me está haciendo la boca agua.

ROCIO



ME GUSTA:

La tortilla con el huevo crudo. No digo con el huevo crudo del todo, pero si al cortarla rezuma un poco por el medio me pirro por ella. Ni que decir tiene que Rocío y yo compartimos tortilla con mucho gusto. No entramos en contienda:  Para ella los bordes que están más hechos y para mí el medio.






Los artículos de papelería. Los estuches con muchos lápices de colores, los cuadernos sin estrenar, las carpetas, los archivadores... Recuerdos de mi más tierna infancia, de comienzos de curso... El otro día encontré en una tienda del aeropuerto de Barajas este fantástico boli de cuatro colores!!! Casi me muero del éxtasis. Escribe en violeta, rosa, pistacho y turquesa. Un festival cromático.


El reciclaje de las cosas para darles un segundo uso. En eso soy la reina (dice mi amiga E.). Mirad qué bote más chulo para el material de oficina me he hecho con un escurridor de cubiertos. Me caben las tijeras, el pegamento, la grapadora, bolis, rotus...




Las personas que tienen hoyuelos y cuando sonríen se les ponen los ojos chiquititos, casi cerrados. Un ejemplo: la actriz Ariadna Gil. Ejemplos más cercanos: La hermana de Rocío, su sobrina, mi simpatizante... Información para los lectores más snobs: existe la cirugía para ponerse hoyuelos. Se llama Dimpleplasty y cuesta alrededor de 2,000 euros. Yo paso.


La satisfacción de tener razón. Creo que esto es un defecto (heredado por vía materna). Soy cabezota y porfiona y disfruto mucho cuando se descubre que yo tenía la razón. Un “te lo dije” bien dicho no tiene precio. Se queda una más a gusto...

ROSA

viernes, 28 de junio de 2013

VÍA CRUCIS

Voy a aprovechar que tengo un blog para enseñaros algo chulo. Los blogs también sirven para eso ¿no? Se cuelgan vídeos, se recomiendan webs, se pone música... Esta vez se trata de un artículo. Cuando leo algo en un periódico o revista que me toca la fibra o me llama la atención, lo recorto y me lo guardo. En mi mesa de trabajo tengo una carpeta llena de recortes y a veces me gusta releerlos. Este, en concreto, lo llevaba en la cartera desde tiempos inmemoriales, al lado de una tirita roñosa y de la primera ecografía de mi hijo*. Es de Marc Villanueva, un columnista estupendo al que he perdido la pista. Trata sobre el desgaste del amor, la pasión que se acaba y demás martirios. Creo que os gustará mucho.  Lo tituló "Vía Crucis".

 "En ocasiones veo muertos. Se lo juro, es gente que está junto a mi mesa en el restaurante y que solamente asegurarías que están vivos porque sorben la sopa. Se trata de parejas de larga duración que salen a cenar solas. Apenas cruzan las miradas, parece como que han agotado las palabras de dos o más sílabas. No es necesario que estén casadas, puede que tan sólo lleven demasiado tiempo juntas. Es oficial: la pasión eterna no existe, es un bulo que alguien hizo correr para vender colonia. Es una cuestión de piel, llega un momento en que las parejas ya no se tocan, les repele la epidermis de su compañero, lo cual es desesperante e injusto; pero todo lo que tiene que ver con la piel es injusto, como el racismo, la celulitis o el acné.

Los  científicos  dicen  que  la desaparición  de la pulsión bioquímica que nos mantiene enamorados es algo natural. ¿Natural? También lo son las tarántulas, las legañas o el pescado en descomposición, y no por eso nos gustan. Sólo hay una cosa más difícil que enamorarse: permanecer enamorado. Y si hoy este artículo trata del amor no es sólo por la primavera o porque los columnistas seamos seres lastimeros que evacuamos nuestra neurosis en papel de periódico, sino porque las estadísticas mandan y dicen que, al regreso de las vacaciones, aumenta el número de divorcios. Es como si la vida en pareja sólo funcionara por franjas horarias: si se convive de 8 a 12 de la noche no hay problema, pero si se comparten las 24 puñeteras horas del día, el amor es derrotado por preguntas aparentemente inocuas del tipo "¿estoy guapa?", "¿te molesta si viene mi madre a cenar?", "¿no te dije que llamé a mi ex en fin de año después de que tú te fueras a dormir?" Aviso para despistados: la pregunta "¿me ves gorda?" es una granada de mano, manéjenla con mucho cuidado, no traten de contestar, intenten desactivarla, corten el cable rojo, ¡el rojo! Una vez quise responderla, lo hice con una sonrisa que yo creía de astucia, pero en realidad era de ignorancia. Aún noto el muñón.

   La moraleja es que si tras las vacaciones pusieron fin a una relación afectiva, ello no debe frustrarles. De las múltiples curas paliativas propongo que, ante la moda del reciclaje, las autoridades incluyan un nuevo contenedor en las calles, junto al verde, al azul y al amarillo, uno rojo para los recuerdos de nuestras anteriores parejas. Allí depositaríamos recuerdos con los cuales no sabemos qué hacer, como aquellas cartas de amor que ahora nos parecen cartas marcadas de póquer, o las entradas para aquella película que jamás vimos terminar, o la corbata que sólo hacía juego con el color de sus ojos... Yo de mi última pareja sólo conservo una pelota hinchable de playa, pero no se precipiten, no soy un hortera, sino algo peor: un romántico. La guardo porque aún contiene su aliento."


* Si pincháis la foto veréis en la ecografía que mi hijo se estaba chupando el dedo.

ROSA