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viernes, 17 de enero de 2014

PEQUEÑA CONFESIÓN


   Me voy a permitir la licencia de utilizar este blog como un confesionario virtual  para poder opinar públicamente sobre un hecho  que causará cierto estupor en alguna que otra persona, y probablemente no tendré con esto muchos adeptos. Pero ya lo dice mi  amiga Rebe, que soy como un proyecto de integración social. Además, qué se le va a hacer, en esta vida no todo el mundo piensa por  igual, lo importante es respetarnos los unos a los otros y ser buenas personas.   Y aquí os resumo cual es esta pequeña confesión:

No me gusta hacer regalos cuando estoy obligada a hacerlos.


   Lo que para algunos resultará una tontería, no lo es tanto para mí. Y os voy a explicar por qué.
   Por lo general soy una persona detallista. Intento tener detalles con mi familia, amigos y demás personas cercanas, pero me gustaría que la sociedad no me impusiera cuando debo o no debo hacer un regalo. Está claro que nadie me va a prohibir nunca tener un detalle con un persona, pero lo que sí me obliga (hablo de obligación como un condicionamiento social), es a hacerlo en  fechas señaladas.
Tal vez todo sea porque en mi familia no solemos hacernos regalos de Reyes, cumpleaños, San Valentín, etc  y menos aún el día del santo, (que todavía no entiendo como hay gente que celebra el día del santo), y por eso tengo tal desapego a  regalar en este tipo de celebraciones. Probablemente se deba a ésto, pero lo cierto es que lo que más me gusta es tener detalles con la gente que necesita algo en un momento puntual de su vida, o bien  cuando ves  en una tienda algún objeto que te recuerda a él o a ella y decides comprarlo o  cuando esa persona  está pasando un buen o incluso un mal momento, o bien porque te apetece hacerlo sin más.
Por el mismo motivo no entiendo porque se tiene que regalar o dar dinero en una boda. ¿No se trata de una invitación?. Por eso no me suelen gustar este tipo de celebraciones, porque no dejan de ser un negocio, como las Navidades, como San Valentín, etc. ¿Porque sea el día del padre tengo que darle un regalo a mi padre por narices? ¿No vale dárselo otro día porque me apetece o porque necesita algo y yo me voy a adelantar para conseguírselo? ¿No es padre el resto de los días del año? ¿Porque sea el día de San Jordi tengo que comprar un libro y una rosa, que cuesta el doble que un día normal, y regalárselo a alguien que igual ni lee o tiene alergia a las flores?.
Los mejores regalos que he recibido en mi vida, son aquellos que no me los esperaba y los regalos no materiales, que aunque os parezca cursi, son aquellos que  consistan en un abrazo, en una llamada , en un frase a tiempo…
Y no es equivoquéis que no se trata de una cuestión de egoísmo, porque no exijo a nadie que el día de mi cumpleaños me regale nada, o que el que vaya a mi boda me de un sobre con dinero, o que en el día de reyes mi árbol de Navidad esté inundado de regalos para mi. Ya os digo que no se trata de lo más importante en esas fechas,  sino el sentirte querida por la gente que aprecias y que te rodea, al margen de resultar sensiblera. 

Tampoco se trata de una cuestión de tacañería, porque no lo soy.  Mi compañera de blog y yo nos conocemos desde muy pequeñas y nunca nos hemos regalado nada en nuestros respectivos cumpleaños. Y si lo hemos hecho ha sido pura coincidencia y siempre algo simbólico. Cuando hemos visto un detalle en alguna tienda,  que nos ha recordado a la otra persona, lo hemos adquirido para regalarlo posteriormente y ha sido fantástico.

El otro día escuchando un programa de televisión, un humorista exponía las claves para ser una persona con éxito y tener un alto poder adquisitivo: su fortuna acumulada se basaba en no dar propinas, no dar limosnas y no dar regalos. Yo no estoy del todo de acuerdo con sus argumentos, pero lo que si es cierto , y al hilo de lo que el cómico narraba, es que se gasta  muchas veces   dinero en detalles que a veces no valen para nada, o  se compran regalos “ a carreras” para por lo menos “no ir con las manos vacías”. Pero no había fondo en los regalos, ese fondo que yo llamo “regalos de corazón”.

Yo quiero mucho a mi gente, a mis amigos, a mi familia, a mi pareja, y no necesito demostrarlo con regalos, pero sí con ciertos hechos, que a veces por desgracia estamos escasos de ellos. E incluso con regalos, por supuesto, pero no cuando el calendario me lo imponga o hacerlos por el simple hecho de no quedar mal. 

Pero en esta pequeña confesión tengo dos excepciones y por ende, dos debilidades: los niños y mi npm. Los niños porque creo que siempre, y con moderación, les hacemos felices con los regalos, en cualquier fecha, aunque ésta sea señalada. Y mi npm porque al pobre siempre le voy a exigir más que a los demás. 
Que sepáis que cuando yo regale algo a alguien, aunque sea en su cumpleaños, es porque me sale del corazón. Mientras más mayor me hago me voy desprendiendo más fácilmente de las cosas que no van conmigo aunque sepa que haya gente que no lo entienda. Creo que el "no-regalar" no está reñido con la amistad, al menos para mí.


¿ A que ahora que sabéis este pensamiento mío, ya no queréis que os regale algo si no lo siento? Porque en el fondo pensáis como yo. Buen finde. 

ROCIO

jueves, 26 de diciembre de 2013

DULCES DELUXE

Estamos en época de comer. De degustar un sinfín de dulces, turrones y polvorones, de saborear un buen vino y terminar con un brindis de champán. A mí en estas fechas me da pereza comprar turrón. No es un dulce que me apasione mucho, así que he decidido fabricar mis propios dulces de Navidad. Os planteo hoy una receta que aunque no gusta a todo el mundo (porque se asemeja a las yemas y a los huesos de santo), es una buena idea no solo por su originalidad en el sabor sino porque será una buena opción para sorprender a los invitados en la cena de Nochevieja. No dejéis de hacerlas si os gusta este tipo de dulce. 
Como siempre es una receta del blog Kanela y Limón. ¡Pongámonos manos a la obra!. 
Se trata de una serie de bolitas fabricadas con un ingrediente fundamental, la leche condensada , a la que vamos a añadir distintos condimentos según el sabor que queramos darle a la bolita. A mi como me gusta el coco, podría decirse que es la que más me ha gustado, aunque tuvo mayor éxito las de sabor a galleta. Os voy a dar las cuatro versiones que tengo, así podréis  elegir la que más o guste. 

Bolitas de coco
  • 200g de leche condensada
  • 125g de coco rallado
Mezclamos ambos ingredientes hasta que estén bien integrados. Llevamos a la nevera a endurecer y formamos bolas de 20 gramos. Rebozamos en más coco rallado y servir. 




Bolitas de chocolate

  • 1 lata de leche condensada (397g)
  • 50g de mantequilla
  • 60g de colacao u otro similar
Mezclamos todos los ingredientes y los llevamos a fuego no muy fuerte, removemos constantemente hasta que la mezcla se desprenda de las paredes del cazo. Dejar enfriar, formar bolas de 20 gramos. Finalmente rebozamos en más cacao y servimos. 


Bolitas de galleta
  • 200g de leche condensada
  • 125g de galletas molidas





Mezclamos todos los ingredientes hasta que estén bien integrados. Dejamos enfriar la mezcla en la nevera y formamos bolas de 20g. Rebozamos en más galleta molida y servir.





Yemas de almendra
  • 200g de leche condensada
  • 150g de almendra molida
  • 3 yemas de huevo

Mezclamos todos los ingredientes y los llevamos a fuego medio removiendo constantemente hasta que la mezcla se desprenda de las paredes del cazo. Dejar enfriar, formar bolas de 20g, rebozar en azúcar y servir.




Y aquí tenemos el resultado. Listos para comer y decorar la mesa de Nochevieja. Espero que os guste. 



ROCIO

viernes, 22 de noviembre de 2013

HACIA BELÉN VA UNA BURRA

    No me gusta la Navidad. Vaya eso por delante. No me gustan las fiestas en las que te obligan a pasártelo bien por decreto y la Navidad es el más claro ejemplo de esto. Todos somos felices, todos estamos llenos de buenos sentimientos, todos mostramos nuestro amor, mucho ji ji ji, mucho muá muá muá... ¡Ja!. Y en abril puñaladas traperas. Este año, no obstante, prometo esforzarme y fingir ilusión y entusiasmo hasta el infinito porque mi hijo ya se va enterando de las cosas y creo que son unas fiestas para los niños, en los que ellos sí que disfrutan. Pobrecito, él no tiene la culpa de que su madre sea Ebenezer Scrooge, el personaje de “Un cuento de Navidad” de Dickens.




    La antesala de la Navidad siempre es la cena de empresa. Tengo una amiga que trabaja en una gran superficie comercial de origen francés (cuyo nombre comienza por Carre y termina por four) que me ha dicho que su cena es esta semana ya. Ni siquiera esperan al mes de Diciembre. Puede parecer precipitado pero si piensas que llevan vendiendo polvorones desde el día del Pilar, casi que lo ves normal. En esas cenas pasan muchas cosas (yo recuerdo algunas gloriosas) y de casi todas se termina arrepintiendo uno. Y es que el alcohol tiene un peligro... Uno que se pasa y le dice al jefe cuatro verdades a la cara, otra que se queda corta y se le ven las bragas y lo que no son las bragas, dos que terminan enrollándose en el váter para sorpresa de unos y cachondeo de todos... Un sinfín de acontecimientos. Al día siguiente te mueres de vergüenza y le echas la culpa al chachachá. No te queda otra.

    Después llegan las reuniones familiares. La Navidad es como la casa de Gran Hermano, lo magnifica todo. Conozco varias personas condenadas a juntarse con su familia (política o consanguínea) que antes preferirían romperse un brazo. Hermanos con relaciones más tormentosas que los de Pimpinela, primos que no pueden verse ni en pintura... Lo que recomiendo es pasar de todo, concentrarse en el plato y darle duro al langostino sin escuchar lo que dice el matao de tu cuñao. Yo paso de comidas especiales. Te gastas una pasta y encima engordas tres kilos. Este año le he pedido a mi madre que el día de Navidad haga cocido y en Nochevieja me parece el colmo del lujo cenar huevos estrellados con muchas patatas fritas. Estoy pensando que no sé si me libraré de engordar unos gramillos. Por cierto, para los que me seguís habitualmente y sabés que estoy haciendo dieta: ya he perdido cinco kilos. Aplausos y vítores.

  Siguiendo con mi espíritu antinavideño tampoco me gusta decorar la casa en estas fechas. Ni espumillón, ni bolas ni gaitas. Me consta que mi socia en esto del blog ya ha puesto el árbol en su casa. Alucino. Me ha mandado una foto que sin su permiso voy a publicar. Muy mono y muy elegante, pero estaréis conmigo que pelín adelantado. Yo me he comprado (por el niño, todo por el niño) el portal de Belén de Playmóbil. Todos los demás me parecen cursis. Viene con los personajes habituales y un angelote, tres borreguitos, una hoguera y una paloma que debe ser el Espíritu Santo. Lo que no trae es ningún caganet, qué pena, con lo que me gustan a mí los caganets.

 
 

    Estaréis conmigo que el tema del momento es el anuncio de este año de la lotería de Navidad. A estas alturas ya lo habréis visto todos. Montserrat Caballe tiene mirada de psicópata y a Rafael no le caben los dientes en la boca. Me dan mucho, mucho, mucho, miedito. Es verlo y un escalofrío me recorre todo el cuerpo. Con deciros que al niño no le dejo que lo vea. En todas las redes sociales se oye un único clamor: Que vuelva el calvo.

www.youtube.com/watch?v=Iwk8-wDcaEc
 
    Como decía al principio, este año y los venideros prometo esforzarme un montón y hacer que mi hijo disfrute a tope. Pasearemos por la ciudad para ver la iluminación navideña (tanto en Gijón como en Cáceres), le llevaremos la carta con la lista de regalos al paje real del Corte Inglés, iremos a la cabalgata de Reyes y esa noche les pondremos en casa anís, galletas y cebada para los camellos (coño, ¿dónde se compra la cebada?). Esos son mis buenos propósitos navideños. Eso sí, no pienso cantar ni un villancico. Hasta ahí podíamos llegar. No soporto el momento ese en el que todo el mundo se pone en plan yomerremendabayomerremendé y lo dan todo agarrados a una botella de anís. A mí el único villancico que me gusta es éste:
 
www.youtube.com/watch?v=xbHI6nMsVHE
 
   Advierto que es muy bonito pero tremendamente pegadizo. También lo cantan juntos la calentorra de Maria Carey y Justin Bieber, pero como ambos me caen mal, me gusta más la versión de los Vázquez Brothers. No obstante, también pongo el enlace y se lo dedico al parejo de Ro.

www.youtube.com/watch?v=fGFNmEOntFA
 

   Os deseo que disfrutéis, en la medida de lo posible, de esta Navidad. Yo intentaré hacer lo mismo. A ver qué remedio.

ROSA

P.D. All I need for Christmas is you.