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viernes, 25 de octubre de 2013

MARDITA MALA SUERTE

A continuación voy a transcribir un correo electrónico recibido ayer por la mañana. Es de mi amiga Pilar P., una de las más fieles seguidoras de este blog y comentarista destacada del mismo. Su entrevista "A solas con Pilar" batió records de audiencia y está situada en las entradas más populares. (Rocío y yo nos sentimos un poco celosas pero se lo perdonamos porque es amiga) Cada mañana recibo un mail suyo para darme los buenos días y contarme alguna cosilla. El de ayer no tiene desperdicio. Qué grande eres, Pilarica.



Crónica de un aciago día:
Ayer, cuando me disponía a desayunar, vi como se me había quemado la tostada. Era poco aprovechable, pero me comí una esquina, sobre todo por eso de que lo quemado sabe a rayos.
Me vine al trabajo con el estómago regular y con un dolor de cabeza increíble.
Comenzaron a llorarme los ojos sin que yo tuviera pena alguna y me dí cuenta de que estaba resfriada, así que ibuprofeno, frenadol y "p'alante".
Me fuí a mi casa, mal comí y me eché una pequeña siesta. Fuí con mi maridín a recoger el coche que lo había llevado al taller a cambiarle los discos de los frenos. Sólo fueron 80 euros pero nos dijo que tenía una pieza suelta en el catalizador y que la deberíamos poner, unos 600 euros por lo que decidimos dejarlo de momento.
Me llevé mi coche y al subir una cuesta me tragué un container que estaba en mala posición en la calzada, al parecer sin permiso de recogida ni nada de nada. El impacto fue grande, no me pasó nada pero me puse a llorar y llamé a atestados. El coche tiene un golpe bastante considerable en el faro y parachoques( finalmente el destino querrá que me gaste los cuartos). Vinieron, hicieron fotos...y me perdí la clase de inglés, la tarde...pero gracias a Dios, ESTOY VIVA.
Saqué como conclusión que sí que tiene importancia que se queme la tostada.
Esta mañana he estado todo el tiempo vigilándola.

Y luego dice que cree en el karma. ¿Qué has hecho tú para merecer esto, Pi?

ROSA

lunes, 29 de julio de 2013

DOCTOR, ¿QUÉ PADEZCO?

   El otro día una amiga enfermera que trabaja en el Hospital de Cabueñes de Gijón me contaba que tenían un anciano ingresado en su planta que aturdido y fuera de sí gritaba: “¡CAGONDIOS, SACARME DE AQUÍIII! ¡TENGO DERECHO A UNA LLAMADAAAA!”. El pobre, qué confundido estaba. A mí todo lo relacionado con la Medicina me resulta bastante confuso, la verdad. Conozco el paracetamol, el ibuprofeno, la aspirina y para ya de contar. Soy una buena paciente, tengo fe ciega en lo que me recetan los médicos y jamás leo los prospectos. Es que son taaaan largos y tienen la letra taaaan pequeña... Me gusta que me expliquen la enfermedad o dolencia que padezco, pero no demasiado y desde luego no me enteraré de nada si emplean términos demasiado técnicos. De todas formas me doy cuenta de que siendo la Medicina un tema tan amplio y tan complicado parece que todo el mundo entiende de ello ¿No resulta curioso? De Ingeniería, Derecho u otra especialidad no hablamos casi nada, pero de pastillas, pruebas, dolores y demás,  todo el mundo sabe y tiene algo que decir. Cuando digo que me duele algo, que me ha salido un sarpullido o lo que sea, me sorprende lo rápidamente que alguno de mis conocidos emite un diagnóstico. “Eso me pasó a mí. Es Rabicunosis. Ponte una pomada que se llama Tronipenchil y tómate estas pastillas de Gocigesona 500. En dos días no tienes nada.” Yo siempre contesto lo mismo “¿Y cuantas asignaturas dices que te faltan para terminar la especialidad?" Es que es muy fuerte.

   Las mujeres para eso somos lo peor, no hay duda. ¿Habéis escuchado a las señoras mayores cuando hablan de enfermedades?  A veces entran en competición para ver quién tiene más dolencias o quién toma más pastillas. Me parto. Sé que en poco tiempo yo haré lo mismo, es ley de vida,  pero lo que siento es no poder charlar con mis amigas dando información precisa: Si ahora no retengo los nombres de los medicamentos, dudo mucho que lo consiga con diez años más.  

    A continuación voy a contar una anécdota de mi pasado que juro que es cierta. No es que me sienta orgullosa de ello, pero lo cuento tal cual fue. En una ocasión tuve que ir al médico especialista en las cosas intestinales, el intestinólogo. Llevaba varios días con un atasco de tres pares de narices (bueno, realmente no era de narices precisamente) y fui al médico muerta de miedo porque imaginaba que tenía algo terrible como nudos imposibles de desatar en las tripas o algo así. Además alguien, con buena intención pero demasiado detalle,  me explicó en qué consistía una prueba llamada Colonoscopia. A mí la sola idea de que me tuvieran que hacer la prueba en cuestión me aterraba y reaccioné con  mucha ignorancia y muy poca prudencia. Decidí zanjar mis dudas con una pregunta directa al médico. Con el vocabulario más fino y técnico que pude encontrar en aquellos tensos momentos en mi cerebro le pregunté: "Disculpe doctor, ¿me va usted a penetrar algo por el ano?" ¿Se puede ser más imbécil??? ¡¡¡Me va usted a penetrar algo por el ano, le dije!!! Qué vergüenza. Qué bochorno. Todavía me pongo colorada cuando me acuerdo. La cara del médico era un poema. Me contesto con un "no" bajito, bajito y escueto y creo que no volvió a pestañear hasta que me fui de aquella consulta. Supongo que aún recordará aquello, pero rezo para que al menos se haya olvidado de mi cara.


   Para tranquilizar a los que me queréis os comunico que no tenía nudos espantosos en las tripas ni ningún tipo de enfermedad intestinal grave. Me desatasqué siguiendo a pies juntillas el tratamiento que me prescribió mi madre: comiendo muchos kiwis. Simple y tremendamente efectivo. Y lo mejor, sin penetrarme nada por ningún sitio.

ROSA

jueves, 4 de julio de 2013

ALLÍ SÍ HAY PLAYA


Previsión metereológica:

Sábado 6: SOL (Bieeeeen!!!)
Domingo 7: SOL ESPLÉNDIDO (Yujuuuu!!!)
Lunes 8: SOL ESPLÉNDIDO (Hurraaaa!!!)
Martes 9: SOL (Oleeee)
Miércoles 10: Huevo frito (Pichí, pichá)
Jueves 11: Huevo frito (Uyyyyy)
Viernes 12: SOL ESPLÉNDIDO (Oé, oé, oé, oéeee)
Sabado 13: Nubes (Ooooooh)


No está nada mal. Al contrario, está muy requetebien. Preparada pues para la playa. Tengo que comprarme una toalla del Decathlon de esas finitas que con todos los trastos del crío (cubo, pala, rastrillo, regadera, moldes, camión transportador de arena, bañadores, pañales acuáticos, plasta de protección 50, varias camisetas, gorra...) necesito espacio en la mochila. Voy a parecer un sherpa. La crema ya me la he comprado, de marca Hacendado, a ver qué tal. Bikini este año no me compro. Como es una prenda que odio tengo los mínimos indispensables, uno, y con el dinero que me ahorro me compro otras sandalias en las rebajas. No se me puede olvidar el cargador del móvil. Las amigas ya saben el día que llego y hasta cuándo me quedo. A alguna le he tenido que repetir las fechas veinte veces (ejem). Ya tengo planes con ellas: comidas de fraternización, cenas de fraternización, vinos (con esos se fraterniza mogollón) y alguna excursión. Lo mejor, que mi amiga “la de Tenerife” también va a estar allí. Sólo nos vemos una vez al año y toca ahora. Ay por dios, que no se me olvide el cargador del móvil. Cuando me reencuentro con mis amigas siempre alucino con lo mismo: sus hijos miden un palmo más y ellas siguen igual de estupendas. Tengo que adelgazar dos kilos en las próximas 24 horas que también quiero que me vean estupenda. Les apetece que hagamos un viaje en tren a algún pueblo cercano porque sus hijos han estudiado en el cole el ferrocarril y tienen ganas. Por mí genial. Al mío también le gustan los trenes, sobre todo las locomotoras de Chuggington. Le he comprado tres: Coco, Bastian y Wilson, las protagonistas. Es que sólo costaban cinco euros cada una. Siempre hago lo mismo, como algo sea barato, lo compro por triplicado. Genio y figura. Como se me olvide el cargador del móvil... Me atormenta la idea de que se me pierda el niño en la playa. Tengo pesadillas. Sueño que estoy placidamente tumbada y oigo “En la caseta de salvamento situada en la escalera número 12 tenemos recogido a un niño de unos dos años que viste bañador de rayas y que responde al nombre de elbebé” Me despierto angustiadísima. No, seguro que no pasa nada. Le voy a incrustar un GPS en una muela, así me vale ya para cuando sea adolescente y empiece a salir. Se lo va a pasar pipa este verano haciendo hoyos en la arena y saltando olas. El cargador del móvil, el cargador del móvil. Verás tú como se me olvide. Todos los años hacemos también algo especial como ver un musical o ir a un concierto. No sé cual será el de este año. Sé que no debo hacer demasiados planes con esto de las vacaciones porque me creo muchas expectativas y no siempre sale todo como yo me imaginé. Da igual, es mi idiosincrasia. Soy como los alemanes, dejo muy poco al azar. Cuando viajo disfruto el doble: primero, organizándolo todo y después cuando ya me voy. Hago una lista enoooorme de las cosas que tengo que llevarme para acordarme de todo, pues aún así... No es que olvide algo de la lista, no soy tan absurda, es que no me acuerdo de apuntarlo. Ahora mismo voy a añadir las tres últimas cosillas que me quedan: libro electrónico, ibuprofeno y chanclas azules. Ya está. Este año no se me olvida nada.

Pues eso, que mañana me voy a Gijón.



ROSA

lunes, 27 de mayo de 2013

CONVERSACIONES DE CHICAS


      Me dice mi amiga Mamen que el blog nos está quedando muy light. También me dice que es genial, pero eso no lo menciono aquí para que no me digáis vanidosa. Prefiero pecar de humilde, que es más mi estilo. Eso me dice, que nos está quedando light. Me sugiere que para darle chispa hable de “las conversaciones de chicas” o de “los tipos de hombre”. Mamen es una descerebrada. No tiene en cuenta, primero, que esto lo lee mi padre y, segundo, que queremos que sea para todos los públicos, que lo lean en la Conferencia Episcopal, por ejemplo, con total tranquilidad.
    Pero claro, eso se dice fácil. La malapécora que vive dentro de mí me susurra al oído que ambos temas tienen su gracia. Que pueden dar juego para el debate o el cachondeíto en los ambientes más selectos e intelectuales, que son los ambientes por los que se mueven todos los  lectores de este blog. Y yo, que dejo salir muy pocas veces a la malapécora (pobrecina), me apiado de ella y le digo “Bueeeeno, vaaaaale... me lo pensaré” Y aquí estoy, elucubrando sobre las cosas que me plantea la Mamen.  Recuerdo conversaciones fantásticas con ella cuando nos íbamos a pasar el fin de semana por ahí. Conversaciones a corazón abierto hablando sobre lo divino, lo humano y sobre todo, sobre “ellos”. Más sobre los “ellos” de ella que sobre los míos, que yo no he tenido nunca tanto tirón. Conversaciones hasta las tantas Caipiriña en mano y fuego en la chimenea.  Ahora todo es distinto, primero porque ya no nos vamos de “finde” y segundo porque hemos madurado y tenemos otras responsabilidades. Lo digo con cierta nostalgia, no sé si se adivina por el tono. Aquella era una época en la que las dos llevábamos vida y hacíamos cosas "de solteras”. Mamen sigue ejerciendo pero yo ya me he retirado. Ya no soy joven y alocada como antes. Que nadie se alarme, la vida de soltera implica ciertos excesos, pero en mi caso, nada que no se arreglara con un ibuprofeno. Ya dice el refrán: “No hay noche sin desenfreno sin mañana de ibuprofeno”. Para las cosas del querer también he sido tranquilona aunque no me falta cierta experiencia y desde ella y desde lo que recuerdo de aquellas conversaciones, puedo concluir algunas cosas a tener en cuenta:

1ª -Que los “canallas” que nos gustaban cuando teníamos veinte no nos molan nada cuando tenemos más de treinta. Puedo equivocarme pero cuando detecto a un malote de estos puedo oler el drama. Siempre hay alguna masoquista con querencia a arrimarse a este tipo de hombres, pero como leí el otro día “tropezarse no es de tontos, encariñarse con la piedra, sí”. No digo más.

2ª -Que no nos gustan nada los que están sin destetar. ¡Uf! ¡Fuera, fuera! “Mi madre esto lo hace así”, “Mi madre esto lo cocina asá”, “¿Llamamos a mi madre para ver qué opina?” Si escucháis esto a menudo, huid. O encariñaos mucho con vuestra suegra, que seguramente es una opción mucho más inteligente.

3ª -Que también hay que alejarse de los que se parecen a tu padre. Parece que también tenemos  debilidad por estos. Son previsibles, buenazos, paternales, protectores... y terminan por aburrir un montón.

4ª -...Y de los que quieren dar lastimilla. “No me dejes”, “Sin ti yo me muero”, “Qué sería de mí sin tí”. ¡JA! Y luego, cuando rompéis tardan un nanosegundo en liarse con otra. ¿A que conocéis algún caso parecido?

   Lo dejo aquí, que este post me ha salido muy radical. Hablo como si fuera una mujer despechada y no es el caso y parece que creo que todos los hombres son malos, cuando ni por asomo es mi opinión verdadera. La culpa es de Mamen, que me ha picao. Sirva esto, al menos, para crear un poco de polémica y para que me repliquéis en los comentarios. Otro día, para compensar, os hablo de por qué nos gustan tanto los argentinos, los uniformes o los chicos con barba y gafas (bueno, qué pasa, a mí me gustan).

Y acabo con una cita de la actriz Zsa Zsa Gabor, que después de nueve matrimonios dijo: “Quiero a un hombre amable y comprensivo. ¿Será pedirle mucho a un millonario?”.  Qué jodía.