viernes, 2 de agosto de 2013

BAJO EL SOL DE LA TOSCANA

    Este es un post visual y fardón. Visual porque tiene más imágenes que otra cosa y fardón porque voy a presumir un poco. Yo soy de condición humilde, pero hoy voy a fardar. Vosotros me perdonaréis. Pues es que resulta que voy a hacer mi viaje soñado. Me voy a Italia, a recorrer el sur de la Toscana tal y como siempre imaginé. Bueno, bueno, si nos ponemos puntillosos he de reconocer que en mi imaginación el viaje duraba un poco más, pero cinco días está bastante bien. Alquilaremos un coche y nos alojaremos en Villas y Agriturismos, que es algo así como nuestras casas rurales pero más elegantes y con mucho estilo, como todo lo italiano. Estoy que no quepo en mí de gozo. Me acompañará mi “simpatizante” (como le llama mi madre). Buen compañero de viaje, mejor conversador, atento, divertido y gran amante de la buena comida y el buen vino. Por si eso fuera poco, se está dejando una barriga comodíiiiisima, en lugar de una de esas tan duras y llenas de cuadros, para que yo apoye la cabeza cuando estemos bajo el sol de la Toscana. ¿A que es ideal?

Visitaremos esto

LUCCA
esto
MONTERIGGIONI
esto
SIENA
y esto
SAN GIMINIANO
Y nos alojaremos aquí



y aquí



Comeremos esto


 y esto

Y beberemos esto



 Y nos haremos una foto gilipollas como ésta


o como ésta


 Como ésta, no.


Y veremos paisajes como estos, que me encantan.




   Como leí en algún sitio, es un viaje de esos para dar las gracias a la vida y a las compañías aéreas. Pues eso, que estoy en las nubes.

ROSA

miércoles, 31 de julio de 2013

MARK FREUDER KNOPFLER. CRÓNICA DEL CONCIERTO.

    Hemos enviado al cuñado de Rocío al concierto de Mark Knopfler como comentarista, para que nos hiciera la crónica para el blog. Nos hubiera encantado poder pagarle la entrada al menos, pero no pudo ser. La culpa es de la crisis, que nos está matando. No podemos gastar ni bromas. Gracias Pablete, un beso grande.

   "El pasado lunes 29 aterrizó en el Patio de la Laboral un gran referente musical, Mark Knopfler.  Es la tercera vez que nos visita, la primera con Dire Straits en 1992 y las otras dos como solista, en 1996 y 2013. No hay que olvidar que en 2012 también pudimos disfrutar con parte de su banda, The Straits, en el Teatro Jovellanos. En esta ocasión vino acompañado de su fiel escudero, Alan Clark, quien en su día también colaboró con Bruce Springsteen, y de Richard Bennet, Glenn Worf, Mike McGoldrick, Ian Thomas y John McCusker, para presentar su último disco "Privateering".  Fue una noche de mezcla de folk, country y rock, en la que no faltaron éxitos de su época con los Dire Straits como "Telegraph Road" o "Romeo and Juliet". De su repertorio actual sonaron temas como "I used to could", "What it is", "Corned beef city" o "Privateering". De sus anteriores discos instrumentales también nos ofreció "Going home".

                Hasta aquí, a rasgos generales, lo que se puede decir del concierto. Como opinión personal he de decir lo siguiente. Mark Knopfler ha sido quien despertó en mí el gusto por la buena música, desde que empecé a escucharlo más o menos con ocho años en un salón de baile de pueblo, verano tras verano, ya que solo tenían una cinta variada en la que sonaban los Dire Straits, Alaska, Radio Futura, La Unión, etc… pero solo tenían esa cinta, con lo que una de dos, o acababas amando lo que en ella sonaba, o detestándolo. En mi caso ocurrió lo primero. Después de eso, “atormenté” todo lo que pude y más a mi familia con los Dire, bien fuese en los viajes en coche, o para probar el volumen de los primeros equipos de música que entraban en mi casa, sin olvidarnos del megaposter que adornaba el interior de la puerta de mi habitación, con un Mark Knopfler jovencito con la mítica cinta en la cabeza, y muñequera.

                Al igual que yo, mucha gente se enganchó a ese “llorar de guitarra” como yo lo llamo, que te entra hasta las entrañas, te las remueve, te las purga, y sale de ellas dejándote como si acabases de salir de fábrica. Tuvo con los Dire Straits unos años apoteósicos, raro es quien no haya bailado alguna vez el Twisting by the pool, por ejemplo, ¿no? Cuando mejor parecían estar, nos dan la noticia de que se van a tomar un “respiro” y que mientras tanto, Mark Knopfler iba a intentar una carrera en solitario, como para hacer tiempo… aunque bien es cierto que ya estaba haciendo sus bandas sonoras de películas como Cal, Local Hero o La princesa prometida. Comienza a colaborar con músicos del folk americano, con mayor o menor fortuna. Pasan los años, la vuelta de los Dire Straits parece que nunca llega, y Mark Knopfler no se cansa de sacar y sacar discos, de hecho edita más discos en solitario que con su antigua banda, pero no con la pegada que tenía antes. Está claro que entre tantas canciones, alguna hay que nos recuerda a su pasado y que son dignas de una estrella como él, pero otras creo que quedaron en el olvido al día siguiente de salir el disco a la venta. Esta etapa, que aún no acabó, ya que dura hasta nuestros días, hizo que yo pusiese mis oídos en otras bandas, buscando influencias diferentes, y claro que las encontré, con lo que también siguió ejerciendo una influencia positiva en mí.

Para mi gusto, el concierto de ayer fue espejo de toda esta última trayectoria. Para empezar, dijo que tocaría dos horas si la gente estaba animada y se quedó en hora y tres cuartos, como si fuese culpa de la gente el animarse más o menos. Ya sabemos que viene a presentar un disco, y que nos esperamos un repertorio acorde a eso, con algún otro tema de anteriores discos en solitario, pero no nos engañemos, la mayoría íbamos a lo que íbamos, a escuchar algunas de las canciones de siempre, y creo que en hora y tres cuartos da tiempo a tocar más de dos, y si estiras hasta las dos horas ya te da tiempo a tocar cuatro. No me lo creí cuando vi encenderse las luces blancas anunciando el final del concierto, pensé que era una broma. También tengo que decir que me recorrí todos los puntos posibles del concierto, estuve en segunda fila, en mitad, atrás del todo y en los laterales. El Patio de la Laboral tiene un problema de acústica, ya que hace que los sonidos reboten varias veces en las paredes y llegan a mezclarse una y otra vez entre sí mismos. Ayer parece que intentaron una solución para evitar esos ecos, que fue bajar el volumen del sonido, ¿resultado? El resultado fue que si estabas atrás, se escuchaba muy bajito, no te llegaba, se difuminaba.  He de reconocer que salí un poco a disgusto en general, pero solo un poco, la calidad de su música es indiscutible, y aunque no toque lo que uno quiera, toda su música es una caricia para los oídos…  ese llorar de guitarra…

                Creo que esta gira que está dando es muy apretada y como para poder dar todo de sí en cada concierto, ¡si cada día de este mes ha tocado en una ciudad diferente!, y yo lo noté a medio gas, y lo digo con conocimiento de causa, por otras veces que lo vi, por la cantidad de conciertos “piratas” (¿esto se puede decir?, ya nos dirá el gabinete jurídico del blog) que vi y escuché, y porque se nota, o al menos los que “somos de Dire” lo notamos. También es cierto que mis palabras no las corroboran todos los seguidores, de hecho no todo el mundo que acudió al concierto opina igual, pero ellos no tienen el privilegio de expresarse por aquí. 

                De cualquier modo, me siento fatal dando zapatillazos a este gurú de la música, con lo que tengo que terminar diciendo  que estoy deseando volver a verlo, que su música es eterna, con lo que la seguiré escuchando de por vida, y que gracias por haber venido. Hasta pronto, Sultán."


 PABLO

lunes, 29 de julio de 2013

DOCTOR, ¿QUÉ PADEZCO?

   El otro día una amiga enfermera que trabaja en el Hospital de Cabueñes de Gijón me contaba que tenían un anciano ingresado en su planta que aturdido y fuera de sí gritaba: “¡CAGONDIOS, SACARME DE AQUÍIII! ¡TENGO DERECHO A UNA LLAMADAAAA!”. El pobre, qué confundido estaba. A mí todo lo relacionado con la Medicina me resulta bastante confuso, la verdad. Conozco el paracetamol, el ibuprofeno, la aspirina y para ya de contar. Soy una buena paciente, tengo fe ciega en lo que me recetan los médicos y jamás leo los prospectos. Es que son taaaan largos y tienen la letra taaaan pequeña... Me gusta que me expliquen la enfermedad o dolencia que padezco, pero no demasiado y desde luego no me enteraré de nada si emplean términos demasiado técnicos. De todas formas me doy cuenta de que siendo la Medicina un tema tan amplio y tan complicado parece que todo el mundo entiende de ello ¿No resulta curioso? De Ingeniería, Derecho u otra especialidad no hablamos casi nada, pero de pastillas, pruebas, dolores y demás,  todo el mundo sabe y tiene algo que decir. Cuando digo que me duele algo, que me ha salido un sarpullido o lo que sea, me sorprende lo rápidamente que alguno de mis conocidos emite un diagnóstico. “Eso me pasó a mí. Es Rabicunosis. Ponte una pomada que se llama Tronipenchil y tómate estas pastillas de Gocigesona 500. En dos días no tienes nada.” Yo siempre contesto lo mismo “¿Y cuantas asignaturas dices que te faltan para terminar la especialidad?" Es que es muy fuerte.

   Las mujeres para eso somos lo peor, no hay duda. ¿Habéis escuchado a las señoras mayores cuando hablan de enfermedades?  A veces entran en competición para ver quién tiene más dolencias o quién toma más pastillas. Me parto. Sé que en poco tiempo yo haré lo mismo, es ley de vida,  pero lo que siento es no poder charlar con mis amigas dando información precisa: Si ahora no retengo los nombres de los medicamentos, dudo mucho que lo consiga con diez años más.  

    A continuación voy a contar una anécdota de mi pasado que juro que es cierta. No es que me sienta orgullosa de ello, pero lo cuento tal cual fue. En una ocasión tuve que ir al médico especialista en las cosas intestinales, el intestinólogo. Llevaba varios días con un atasco de tres pares de narices (bueno, realmente no era de narices precisamente) y fui al médico muerta de miedo porque imaginaba que tenía algo terrible como nudos imposibles de desatar en las tripas o algo así. Además alguien, con buena intención pero demasiado detalle,  me explicó en qué consistía una prueba llamada Colonoscopia. A mí la sola idea de que me tuvieran que hacer la prueba en cuestión me aterraba y reaccioné con  mucha ignorancia y muy poca prudencia. Decidí zanjar mis dudas con una pregunta directa al médico. Con el vocabulario más fino y técnico que pude encontrar en aquellos tensos momentos en mi cerebro le pregunté: "Disculpe doctor, ¿me va usted a penetrar algo por el ano?" ¿Se puede ser más imbécil??? ¡¡¡Me va usted a penetrar algo por el ano, le dije!!! Qué vergüenza. Qué bochorno. Todavía me pongo colorada cuando me acuerdo. La cara del médico era un poema. Me contesto con un "no" bajito, bajito y escueto y creo que no volvió a pestañear hasta que me fui de aquella consulta. Supongo que aún recordará aquello, pero rezo para que al menos se haya olvidado de mi cara.


   Para tranquilizar a los que me queréis os comunico que no tenía nudos espantosos en las tripas ni ningún tipo de enfermedad intestinal grave. Me desatasqué siguiendo a pies juntillas el tratamiento que me prescribió mi madre: comiendo muchos kiwis. Simple y tremendamente efectivo. Y lo mejor, sin penetrarme nada por ningún sitio.

ROSA

viernes, 26 de julio de 2013

NO SIN MIS PERROS

   Quien me conozca sabe perfectamente que estoy celosa de TRON (mi perro) y que vivo envuelta en una lucha constante por obtener el amor y la atención diaria del dueño de la manada (mi npm). No me he vuelto loca, os lo explico. 
 Nunca he sido lo que se dice amante de los animales, ya desde pequeña tenía una gran animadversión a todo lo que volara y fuese pequeño. Siempre dije que prefería enfrentarme a un león que no a un Sanjuanín de Dios,  que como comúnmente  en Asturias se llama a los escarabajos.  Incluso desde hace unos años las polillas me parecen feas y horrorosas sobre todo cuando se pegan al cristal de mi ventana y a través de sus expresivos  ojos  negros y saltones se comunican conmigo diciéndome:  Ábreme, ábreme , ábreme, ...
   Con respecto a los demás seres vivos irracionales (y no hablo de los humanos),  me pasa otro tanto de lo mismo: por ejemplo, los gatos me dan pavor. Todo esto empezó cuando en casa de mis abuelos en León, una niña incrédula y temblorosa llamada Rocío, se acercó a un felino de cuyo nombre no quiero acordarme, para acariciarle con una mano mientras en la otra portaba un bocadillo de bonito. El gato en cuestión de segundos rehusó las caricias infantiles y clavó sus uñas en la tierna piel de la infante para apoderarse de tan ansiado manjar. A partir de ahí Rocío tachó de su lista de amigos a los felinos.
 Con las vacas otro tanto de lo mismo, cuando en el pueblo salen los ganaderos con su ganado, y por casualidades de la vida me encuentro en semejante acontecimiento, solo veo bloques de carne caminando como zombis, y pienso que no me van a ver, que me van a aplastar y huyo despavorida a refugiarme en cualquier habitáculo protegido, a la espera que pase la procesión de estos animales un tanto groguis. 
  Y así un  sinfin de animales. Podría decir que no tengo un buen feeling con ellos. Pero lo cierto es que a mi me gustan, porque al fin y al cabo son seres vivos, y a mi todos los seres vivos me dan pena, soy muy protectora con ellos, no intimo pero les cuido en la distancia. Incluso he llegado a matar a una hormiga y me he dicho para mis adentros con un movimiento rápido de persignación: "perdóname señor porque no sé lo que hago" . Y no es broma. 

A POR LA ROOOO!!!
TRON DE PEQUEÑO
   Cuando conocí al que es hoy mi npm, a la semana de intimar (no penséis mal), me canceló una cita porque su perro había muerto. Perdonadme los que seáis  amantes de los animales si no compartís lo que os voy a decir (esto va por mi amiga Sara), pero estoy siendo sincera con vosotros. Hoy en día hubiera pensado otra cosa, pero por aquel entonces no entendía como una chica todavía con las carnes prietas y de buen ver, era rechazada en los primeros días de relación, donde el enamoramiento esta en su punto culminante, por semejante noticia del óbito del animal. 
ESTE ES TRON
  Ocho años después, y ya con las carnes de una servidora menos prietas, me fui a vivir con él y con su perro TRON. TRON es ya mi perro.  En realidad la primera persona que siendo un cachorrín lo acogió en sus brazos fui yo. Me costó mucho adaptarme a él. Primero con sus lloros de bebé, sus meaditas por la casa, sus ladridos, sus "no me mires que te muerdo". El año pasado se nos puso muy malito. Recuerdo que estaba en una boda y mi npm me llamó diciendo que TRON estaba tirado en el suelo y no podía moverse. Dios mío, que amargura tuve en toda la celebración. No mirada para la novia, solo miraba el móvil para saber las últimas noticias del canino. En ese momento supe que le estaba empezando a querer. Cuando mejoró hice las paces con él y volvimos a pasear juntos campo através a la espera de sus deposiciones diarias (no sabéis como he llegado a conocer el culo de TRON). Es un Beagle y es muy protector, ladra a todo el que pasa por la finca, y para mi supone una alivio saber que alguien me avisa si vienen objetos no identificados a invadir mi casa. Es muy delicado del estómago y odia a los machos de su género, pero a las hembras las vuelve locas. Le encantan las barritas del Lidl, y la mortadela es su debilidad. Hoy en día está a tratamiento de su problema de epilepsia, porque la verdad es que TRON nos ha salido un perro un poco enfermo. Lo peor que llevo es cuando mi npm llega a casa y se pasa horas y horas hablando de él o le dice buenas noches durante quince minutos y a mi me lanza un beso al aire, caminando hacia la habitación y sin pasar para rascarme la barriga.     Por eso a veces estoy un poco celosa de TRON, sobre todo desde aquella vez que le propuse a mi chico que pusiera el porcentaje de las cosas que más quería en un circulo imaginario. Mi shock fue cuando me dio el mismo porcentaje de amor que a TRON, mucho porcentaje pero al fin y al cabo el mismo que al animal. Ainsss. 
ESTA ES DEBRA


 Hoy en día hemos tenido que adoptar una amiga para TRON, porque tenía el carácter un poco agrio por estar tanto tiempo solo en la casa, y eso que tiene prao de sobra para divertirse.  Su nombre es DEBRA y es un Setter. Madre mía que revoltosa es, pero muy cariñosa. Y ahora somos las dos las que estamos celosas del dueño de la manada. 
COMO SE QUIEREN..
   Mi sobrina viene muchas veces a mi casa de campo y cuando se acerca a la verja me dice: "tata quita a zeba que me muede", o por las noches grita desconsolada cuando un mosquito la acecha en la oscuridad: "una moojcaaa ", o va con los brazos alzados cuando camina sobre la hierba alta, para que no le roce la misma o cualquier bichito que esté posado en ella.  Si es que no puede ser más igualita a mi. Ya le cambiará el tiempo, la veo rodeada de perros, como yo.
HOY VAMOS AL VETERINARIO
ROCIO


   

jueves, 25 de julio de 2013

YO TAMBIÉN SOY LA PRINCESA DE ASTURIAS

    Estoy echando un vistazo a la prensa rosa y veo que desde la última vez que lo hice han pasado mogollón de cosas. Kate Middleton y su marido han sido papás de un niño y Penélope Cruz y el suyo de una niña. Justo al contrario de como yo había vaticinado. Adiós porra. El inglesito es feín, feín. Yo me imagino que en un par de semanas habrá mejorado mucho, pero de momento es más feo que un pie. En líneas generales los recién nacidos son horrorosos y quien diga lo contrario miente. Mi hijo era como un galapaguín, con unos ojos saltones enooooormes, sin labios, con la nariz aguileña... Yo intentaba explicar que aunque era feo, era tremendamente atractivo pero seguramente creyeron que era pasión de madre y se reían de mi a escondidas. Imagino que igual  Kate que Pe habrán tenido un parto estupendo, con epidural y todo. A mí no me la pusieron y no porque yo no la pidiera (que bien sabe dios que la pedí a gritos) o porque no llegara a tiempo de ponérmela, que llegué de sobra, sino porque no le dio la gana al matrón. Así de clarito lo digo. Creo que no le caí bien y no sé por qué, porque yo soy de lo más simpática cuando estoy con contracciones de parto cada tres minutos. Parece ser que tuve la inmensa suerte de toparme con un especialista defensor de  los partos absolutamente naturales, superjipis, sin analgesia ni nada de eso. Lo supe después, cuando alguien me filtró algunos datos y cuando cotilleé su página de Facebook. Sí, lo hice, qué pasa. No voy a entrar en detalles, que las mujeres cuando hablamos de nuestros partos nos ponemos pesadísimas, pero duele mucho, muchísimo, tanto que se te va la pinza en algunos momentos. Ahora puedo presumir de que soy muy machota, de que parí en cuclillas como las indígenas y de algunas anécdotas más, pero sigo pensando que me hubiera sentido mejor con una epidural puesta a su debido tiempo. Habrá quien me esté leyendo y opine lo contrario pero yo, en los tiempos que corren, creo que lo de "parirás con dolor" más que un castigo divino es una involución dramática.  Está demostrado que la mujer soporta un dolor extremo en el parto y hay quien piensa que la anestesia en esos momentos es innecesaria. Flipo. ¿Por qué entonces recurrimos a ella tan alegremente cuando nos empastan una muela o en cualquier otro tipo de intervención de mayor o menor envergadura? Venga, venga, a ver quién es el valiente que se opera las anginas a lo "natural". Esta es mi forma de pensar y mi experiencia y aquí la plasmo, pero ojo, como dice mi primo Edu  "Las opiniones son como los culos. Cada uno tiene el suyo".

   Seguramente Kate y Penélope tendrían una habitación privada en el hospital con todo tipo de comodidades. Pues ellas se lo pierden. Lo mejor de mi parto (aparte del galapaguín) fue la compañera de habitación. Tuve muchísima suerte. Fueron cuarenta y ocho horas compartiendo dolores, angustias de primeriza, (¿esto es el calostro?) y también muchas risas con una tía estupenda. Cuando tienes la "zona cero" llenita de puntos reirse duele muchísimo, hay que tener cuidado. Hay que sujetarse la barriga y aún así te quieres morir cuando alguien te cuenta algo gracioso, o cuando te da la tos o estornudas. Y ya sabéis lo que pasa, que basta que no puedas reirte para que te dé la risa por todo. A día de hoy esa chica y yo somos amigas, nos vemos siempre que podemos y es inevitable comparar constantemente a nuestros hijos. El suyo es más alto y más fuerte que el mío, le salieron antes los dientes y come de todo. Seguro que la próxima vez que nos veamos ya hablará perfectamente... varios idiomas. Qué le vamos a hacer. Hay que saber perder. Seguro que el  suyo trabajará de ingeniero aeroespacial en la NASA y el mío... de DJ en algún garito extrarradial. Seguiremos comparando a los niños e intentando que sean amigos porque nacieron en el mismo día, en el mismo sitio y en las mismas circunstancias, y eso une.


Una vez me dijeron que las personas que nacen en el mismo día llevan destinos paralelos. ¡Ja! No me lo creo. Yo comparto ese honor con Letizia Ortiz. Nacimos exactamente el mismo día, no sólo del mes sino también del año. O sea, que ambas nacimos el 15 de Septiembre de 1972 y las dos en Asturias. Hay otras similitudes más rebuscadas, como que las dos estamos divorciadas de un extremeño, pero eso no viene al caso. Lo que no veo es eso de los destinos paralelos. Ella allí en Zarzuela, con su príncipe y sus infantitas, sus reales suegros, sus honestos cuñados, actos de representación, recepciones de gala, vestidos de Felipe Varela, un palacio en Mallorca, viajes maravillosos por el mundo entero... Mi vida es pelín diferente, no sé si me pilláis la ironía. Tengo horario de oficina, una familia muchísimo menos complicada, un apartamento a medio pagar y sólo ropa de la tienda de Amancio en mi armario. También tengo quien me trata como una princesa, eso sí, un hijito precioso (ahora ya es guapo) y el mes que viene haré un viaje increíble... de sólo cinco días. Ooooooh. Pero la pregunta la dejo aquí: ¿Quién créeis que tuvo más suerte en la vida?. Por cierto, me he enterado de que a la princesa de Asturias, a la otra, a la verdadera, se le vieron las bragas antesdeayer en un acto en Cáceres. La pobre, qué bochorno. A mí el acontecimiento me pilló en Gijón, así que no tengo información de primera mano pero puedo aportar un dato de altísimo interés periodístico: Eran blancas.

ROSA