lunes, 23 de diciembre de 2013

CELOS

  
  Tengo unos amigos que son oro molido, canela en rama y bocato di cardinale todo junto. Por si fuera poco con ser maravillosos “per sé” se han reproducido y han tenido cachorros exactamente igual de maravillosos que ellos. (*) Y por si tanta maravilla fuera poca, cada domingo tienen a bien invitarme a comer en una maravillosa finca en un pueblo cercano a Cáceres donde tienen un maravilloso chalet con su maravillosa piscina en verano y su maravillosa chimenea en invierno. El campo, lo llamamos. Sé que yo como mucho e intento compensarles con un postre casero o en su defecto algo de bollería industrial riquísima comprada en la multitienda de debajo de mi casa. Poca cosa, lo sé. Esas comidas me fascinan porque, como corresponde a la hija única de familia escueta que soy, me encantan las familias numerosas. Mis amigos son cinco hermanos con sus respectivas parejas y sus respectivos churumbeles. Nos juntamos casi veinte personas a comer cada fin de semana y es divertidísimo. Creo que el secreto de esa familia es que además de ser hermanos y cuñados son muy amigos. Se llevan muy bien y se nota. El padre de todos ellos es “el abuelo” y es una persona tan adorable y entrañable que necesitaría un post aparte sólo para describirle a él. Quizás algún día. Quiero tanto a esa familia que les he adoptado de la misma forma que ellos me han adoptado a mí. Los niños me llaman tita y eso me emociona. No sé lo que es tener sobrinos de sangre pero creo que tiene que ser un sentimiento muy, muy cercano a lo que yo siento con estos críos. Les quiero y les llamo mis sobrinos porque les siento así.

 
 
   Ayer mi sobrina V. de diez años me dijo-”Tita, ¿me dejas que te pinte las uñas?”. “Claaaaro- le dije yo- pero ya sabes que yo me las muerdo y las tengo feas y muy cortas”. “Da igual, verás qué bonitas te las dejo”. V. es tremendamente inteligente. Tanto que a veces me da miedo. Jamás gané a nada jugando contra ella y, vivedios, que no soy de las que me dejo ganar fácilmente. Le he enseñado a jugar a los barcos, a “alto el lápiz” y a alguna cosa más y siempre ha sido imbatible. Ahora el niño (“mihijo”) no me deja tiempo para echar una partidilla con ella y sé que lo echa de menos. Yo también. Siempre ha sido guapa pero ahora se está haciendo mayor muy deprisa y está preciosa. Me da pena que crezca tanto, no puedo evitarlo. Dentro de poco los adultos le pareceremos aburridísimos y jugar conmigo a algún juego de mesa le resultará un coñazo. Jo.

  Mientras ese momento tan triste llega, le dejo que me pinte las uñas y lo que sea. Ayer se lució. Primero me dio una base color rosita pastel, después me pegó dos flores (una en el anular izquierdo y otra en el pulgar derecho) y después lo selló todo con una capa de brillo. Se adjunta foto de mis muñones floridos.
 
  También ayer le enseñé a bailar unos pasos de tango. No teníamos música y tuvimos que improvisar cantando nosotras mismas “Adios muchachos, compañeros de mi vida”. Fue divertido mientras duró aunque duró bien poco. No llevábamos ni dos minutos cuando llegó mi hijo a marcar territorio. V. y yo estábamos bailando un tango de lo más “apretao” pero consiguió interponerse entre las dos al tiempo que con una mano me tiraba de la camiseta y con la otra se golpeaba el pecho como Camarón. “¡¡¡¡Mamámamámamámamámamá!!!!!”. Evidentemente, la escena no le había molado nada. Su madre bailando con otra, hasta ahí podríamos llegar. Sopesó llorar pero prefirió enfadarse.  Se sentó en el suelo con los brazos cruzados, la cabeza baja y el ceño fruncido. Intenté remediarlo sacándole a bailar pero no quiso. "Que se joda el capitán que no como", me vino a decir con esa actitud tan digna.
 
 
   Y es que, ya se sabe, lo celos son puñales que te atrapan.

 
ROSA

(*) Este post no es de peloteo. Mis amigos son maravillosos, pero no leen este maravilloso blog. Los muy...

2 comentarios:

  1. Queridísima Rosa:
    Tienes muchísima suerte porque siempre te rodeas de gente que te quiere y que son como una familia para ti.
    Tú no necesitas tener hermanos con toda esa gente que tienes a tu alrededor. Eres una persona con suerte porque a los hermanos nos vienen impuestos de fábrica y tú puedes elegir hermanos, sobrinos...
    Espero que por lo menos me consideres como una prima hermana. No tengo chalet para invitarte los sábados-los domingos ya los tienes ocupados-pero tienes un lugar importante en mi corazón. Pilar P.

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    1. Tú y yo somos primas gemelas, como mínimo. Me alegra mucho que hayas vuelto, eso significa que todo va mejor en tu entorno. Un besazo enorme, enorme. ROSA.

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